Recrear o renovar la docencia.

Recrear o renovar la docencia.

Vol.: 3, 2010/16

Calidad Educativa Consultores S. C. te da la más cordial bienvenida  a nuestro boletín de información cuyo objetivo es difundir reflexiones e ideas sobre la práctica educativa.

En este número abordamos algunas de las discusiones que se dan sobre el rol del docente en el aula, la idea es impulsar un proceso de revisión de algunas ideas que circulan en el medio educativo sobre lo que debemos hacer los docentes o no en el aula, si intervenimos, facilitamos, enseñamos o ¿qué hacemos?

Este documento es gratuito y se puede distribuir de manera libre siempre y cuando se cite la fuente y se reproduzca respetando la intención original de la autora.

Recrear o renovar la docencia

                                      Dra. Laura Frade Rubio (R)

Hace poco platicaba con un alto directivo de una empresa transnacional que me decía que si no “recreaba las funciones de su puesto de trabajo al menos cada dos años ” podría perderlo. Yo le preguntaba y qué era recrear el puesto a lo que me contesto que tenía que era reinventarlo, demostrar de nuevo la necesidad de su permanencia en el mismo para lo cual debía definir por escrito un plan de acción original que llevaría a cabo de acuerdo a las necesidades del contexto global que se establecía, que no podía hacer lo mismo siempre, que debía cambiar de manera constante.

Yo me preguntaba si en el caso educativo, los docentes teníamos que recrear nuestro puesto de trabajo de manera constante de acuerdo a las necesidades del contexto, para lo cual me sumí en una serie de reflexiones sobre la educación, la mediación en la historia y la mediación actual.

Si partimos de que el fin de la educación la reproducción cultural de la sociedad es decir que las generaciones pasadas transmitan o promuevan la construcción de la serie de códigos, valores, tradiciones, costumbres y conocimientos que se han acumulado a lo largo de la historia a las generaciones futuras, podemos afirmar que es proceso inherente a la garantía de sobrevivencia, es decir que todo pueblo que desea su permanencia sobre la faz de la tierra lleva a cabo esta función, si no lo hace perecerá, porque sus vástagos no serán capaces de adaptarse e integrarse al futuro natural, social y cultural que les tocará vivir.

Esta función de reproducción social se lleva a  cabo porque existen tres elementos: los actores que transmiten, el actor que aprende y el contenido de esta relación.  Los primeros son los sujetos más experimentados, los adultos, los segundos son los niños y las niñas que aprenden, y lo tercero es el contenido, lo que se aprende (Vygotsky).

Esto quiere decir que la educación no es algo nuevo, no emergió con la aparición de las escuelas sino que es inherente al ser humano y se inicio desde el momento en que tuvimos hijos e hijas y fuimos conscientes de su dependencia hacia nosotros, puesto que somos un ser vivo que requiere de mucha inversión de tiempo y recursos para lograr su crecimiento de manera independiente. Es decir, que el resto de los animales logran la autonomía de sus padres desde que son muy pequeños, por ejemplo, cuando nace un caballo a la hora en que lo hace ya está caminando, o bien un Hamster, al mes es un ser totalmente independiente capaz de reproducirse. En cambio en nuestro caso deberán pasar entre 12 y 13 años para que podamos lograr el mismo nivel de desarrollo biológico, no se diga social,  porque la capacidad para vivir de manera autónoma en la sociedad se alcanza mucho más tarde, si quieres comenzar a trabajar temprano en teoría tendrías que haber cumplido 18 años, pero si deseas disfrutar de un buen nivel de vida, tendrás que tener una maestría o hasta un doctorado, por lo cuál hoy algunos jóvenes se están incorporando a la vida laboral entre los 27 y 30 años. El caso es que la educación como función de reproducción social apareció desde que tuvimos hijos e hijas.

En la medida en que las sociedades se fueron complicando aparecieron otros actores en el proceso educativo más allá de los padres y las madres de familia, como los sacerdotes y curanderos, o bien maestros de oficios, hasta que aparecieron los primeros salones de clase y con ellos los maestros, luego las escuelas que adquirieron directores y varios otros profesionales para continuar la labor de la reproducción social. Es decir que la educación se formalizó, dejó de brindarse de manera informal en casas, asunto que terminó por consolidarse cuando se institucionaliza la educación en los estados nacionales, es decir cuando es el gobierno el que decide qué se enseña y cómo se enseña. No obstante, este proceso de crecimiento en los actores que participan el proceso educativo no terminó ahí, puesto que con la globalización el estado se internacionaliza, lo que implica que como decía Yoshikatzu: “Ningún estado puede tomar una decisión independientemente del resto sin considerar hacerse un daño considerable así mismo”, así que hoy múltiples actores internacionales participan también en este proceso como lo serían: la ONU, UNESCO, el Banco Mundial, la OCDE, el FMI, etcétera, de manera que en sus reuniones y conferencias internacionales toman decisiones sobre lo que se debe y como se debe enseñar en los países.

Es decir que desde el primer elemento de la función de reproducción social, los actores, se ha contado con una intención en la mediación que debe lograr una reciprocidad en quién aprende, dicha intención es el contenido de lo que se aprende. Así por ejemplo, como decía Vygostky, cuando un adulto detecta que su hijo se quiere parar a caminar y se equilibra, descubre que necesita intervenir y le jala los bracitos hacia arriba caminando junto con él hasta que lo siente fuerte, entonces lo deja, ha mediado para lograrlo. Su intención fue: que camine sólo. Toda mediación, por tanto, tiene una intención que  se traduce en un contenido, y es decidida por el educador, si bien existe la necesidad de aprender y el sujeto aprende de manera libre lo que le interesa y motiva, también lo es que en el acto de educador, la intención emerge desde quién educa.

Esta intención que se traduce en una mediación no ha sido la misma a través de la historia, y podríamos decir que cuenta con ciertos contenidos que evolucionan:

-Mediación original: De inicio durante la prehistoria, la intención y  el contenido eran definidos por intuición, los padres y madres reproducían lo que ellos habían aprendido y sabido a sus hijos e hijas por modelaje, si yo soy cazador mi hijo también, así los jóvenes aprendían a subsistir porque se los enseñaban sus padres. Este principio de mediación es el más primitivo, el original, el que todavía conservamos a la fecha y lo realizan también los animales. Por ejemplo, una ballena asesina enseña a cazar a sus vástagos haciendo las cosas primero ella, para que luego lo realicen las pequeñas ballenas, así sí durante el deshielo encuentra una foca en un pedazo de hielo comienza a golpearla por debajo para que se caiga al mar y se la pueda comer. Esto lo hace además en colectivo, son 2 o 3 ballenas las que golpean el hielo, cuando la foca se cae, la vuelve a subir, para que ahora los pequeños lo hagan, una vez que lo hacen por sí mismas se la comen. También les enseñan a llevar a cabo procesos complejos, como buscar a las focas cerca de la playa, asunto que puede ser peligroso, porque se pueden estancar, se acercan mucho y las agarran, a los jóvenes les da miedo hacerlo, pero las ballenas, lo que hacen es empujarlos a la orilla aunque no quieran, es decir realizan una mediación, para que pierdan el miedo y se las coman. El asunto es que la intervención original o primitiva es la primera acción que realizan los padres y madres para que sus hijos e hijas logren adaptarse. -Mediación colectiva: Luego sigue el inicio de una mediación colectiva es decir cuando se complica la vida social, aparecen nuevos roles, como el curandero, el brujo, etcétera, la comunidad decide lo que se debe enseñar por roles y funciones, esto se da en un momento tribal o bien feudal, aparecen los maestros de oficios y ya no son sólo los padres lo que llevan a cabo la tarea.

-Mediación filosófica: cuando aparecen las grandes sociedades y civilizaciones la mediación deja de ser un asunto de la colectividad y comienzan a intervenir los intelectuales predominantes quiénes ahora son los que deciden que se enseña, esto se genera en las civilizaciones antiguas como Grecia, Roma, China, Egipto, los Aztecas y Mayas, en donde personajes como Confucio, Platón, Aristóteles, o bien los altos oficiales del Reino Antiguo de Egipto señalaban qué se debía aprender.

-Mediación pedagógica propiamente dicha: posterior a la Edad Media a la fecha, comienzan a aparecer los grandes pensadores educativos, los que identifican que los niños y las niñas requieren de una intervención diferentes partiendo de ideas filosóficas propias, pero yéndose más allá de responder a las preguntas propias de la filosofía sobre el ser y como ser o bien sobre la naturaleza del mundo, hacia las cuestiones más propiamente pedagógicas que tienen que ver con quién se educa, para qué se educa, cómo se educa y desde que enfoque, ahí nos encontramos históricamente con Komensky, Froebel, Freint, Montessori, Piere Faure, Paulo Freire, etcétera.

-Mediación estatal, cuando aparecen los estados nacionales, son los gobiernos los que establecen los planes de estudio y los programas definiendo qué se estudia y como se estudia, dándose esto de manera diferenciada, siguiendo prácticamente dos tipos de modelos: el Napoleónico en el que todo está centralizado desde el centro del poder de un país, o bien el descentralizado en el que son los estados pertenecientes a una nación quiénes deciden lo que se hace y de acuerdo al tipo de sistema, las empresas locales coadyuvan como mediaros produciendo materiales y libros que reproducen el contenido expuesto. 

-Mediación globalizada: que emerge después de la Segunda Guerra Mundial cuando se constituye Naciones Unidas y sus diferentes cuerpos (Banco Mundial, FMI, UNESCO, FAO, etcétera) y también otros que no son parte pero que funcionan de manera multilateral como la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económico) en ellos se toman acuerdos sobre lo que los gobiernos del mundo deberán hacer o no en el ámbito educativo, así las cosas se decide desde los asuntos que tienen que ver con compromisos de cobertura, equidad y calidad, hasta la inclusión de ciertos temas como pueden ser: género, medio ambiente, etcétera. Esta mediación globalizada también incluye a las empresas quiénes reproducen lo que dicen los gobiernos y las multilaterales de manera conjunta. Esta historia del contenido de la mediación, no es excluyente no es que cuando se pasa de una a la otra se excluye la anterior, no, es totalmente inclusiva, es decir que hoy dentro de una aula contamos con todos los actores y todos los contenidos que aporta cada uno como factores y variables que la afectan:


Idea original de esta imagen tomada de: Bernie Trilling & Charles Fadel, 21st. Century Skills, Learning for Life in Our Times, Jossey Bass, 2009, Estados Unidos, aunque se adaptó a nuestras condiciones de país y al tema que nos ocupa: el contenido de la mediación.  

El asunto es que como se observa la historia se refleja en el aula, y volviendo a nuestra pregunta inicial, sobre sí un docente deberá recrear su puesto de trabajo o no frente a las demandas del contexto, como se observa la respuesta es compleja, porque la mediación como tal es tan antigua como el proceso de aprendizaje de las ballenas, es decir como se da la  participación de los padres y madres como mediación original, y tan nueva como lo puede ser el impacto que tiene PISA como examen elaborado por una organización multilateral en el aula, o menos relativamente nuevas como pueden ser los planes de estudio diseñados por el gobierno.

Es entonces una pregunta compleja porque no es un asunto de poner vino nuevo en odres viejos como dice el Nuevo Testamento, sino de identificar el origen de la mediación y el fin de la misma, es decir que emerge como función original de la reproducción social que tiene un objetivo, lograr que las generaciones futuras vivan mejor de lo que hicimos nosotros, que tiene actores que se modifican de manera constante y que dado que la sociedad también lo hace, el contenido de la mediación también.

Es decir que la mediación es un concepto dinámico que se mueve entre el pasado y el presente, entre intervenir cuando el sujeto lo necesita y dejarlo cuando ha logrado la meta, entre la dependencia y autonomía, entre el ejercicio que se da en forzar a realizar cosas que los niños y las niñas no quieren, como lo hacen las ballenas con sus vástagos para que aprendan a cazar, y que en nuestro caso sería que aprendieran cosas que no necesariamente les gustan, como aprenderse los meses del año o los días de las semana o bañarse diario, y promover que aprendan solos lo que les interesa.

Pero además, la mediación se modifica en términos de nuestras intenciones y el contenido de las mismas por la acción directa de todos los actores históricos que intervienen en el aula sin que lo sepamos de manera consciente, que producen sus intenciones sobre los estudiantes, éstos interactúan sobre ellas, con ellas y a pesar de ellas, construyendo además las suyas propias, las que emergen de sus propias relaciones.

Desde esta perspectiva, más que recrear o reinventar la docencia, lo que debemos de hacer es renovarla, es decir retomar lo que hemos hecho al mismo tiempo en que aprendemos nuevos conceptos. Porque hay elementos que jamás se eliminarán, como impedir que un niño por más quiera aprender meta los dedos en un enchufe de la luz puesto que con esto se electrocutará y con esto se impedirá la reproducción social y biológica, o bien enseñar a caminar o enseñar a hablar, puesto que no se aprende a hacerlo si no es por una interacción social. Esto resulta relevante ante la consideración de nuevas frases que aparecen por ahí que dicen que ahora sólo es importante aprender, que los niños aprenden solos, que el maestro es sólo un guía y un facilitador, que los docentes deben aprender más y enseñar menos, asunto que se oye a una moda que emerge en una sociedad ultraliberal que lo permite todo sin considerar que al hacerlo se hace un daño considerable así misma, porque no identifica que en el caso de los niños y las niñas lo que hemos aprendido y adquirido como experiencia para salir adelante si deberá ser transmitido o construido.

Esto planea un dilema permanente para el educador: sí es más importante enseñar que aprender, o si es más importante aprender que enseñar, creo que esto es una falsa dicotomía, es decir no existe, porque no existe uno sin el otro, son una relación, existe uno porque existe el otro, son acciones complementarias, no sustitutivas. Cabe la pregunta: ¿la palabra enseñar  puede existir sin que exista la palabra aprender y viceversa? En el caso de la primera podríamos afirmar que nadie enseña ni nadie lo escucha, lo ve, lo oye o lo siente, porque enseñar no es una acción netamente relacional, es un macroconcepto que incluye todos los aspectos de la relación.  En el caso aprender, podemos decir que puede existir sin que alguien enseñe, efectivamente, el sujeto construye y aprende por sí mismo, pero la pregunta es sí aprende sólo o en colectivo, por más genio que se sea es sólo cuando entramos en interacción con el otro que perfeccionamos nuestra propia idea. Madame Curie o Einstein pudieron a ver producido el conocimiento por sí mismos, observaron los fenómenos y crearon teorías, pero esto no hubiera sido posible sin la introducción inicial al mundo que le dieron sus padres, sus maestros y quién los enseñó a hablar. Esto entonces implica que el aprendizaje es una acción permanente, mientras que la enseñanza en temporal, y que la segunda siempre intervendrá para luego irse no para quedarse, pero de que existe, existe, son ambos entonces una relación temporal.

Recrear la docencia implica entonces renovar lo que hacemos, no eliminando el pasado sino comprendiendo de manera profunda su dimensión temporal y dinámica: es crucial al principio pero desaparece al final, se mueve de manea constante, se modifica, se adapta pero no desaparece. El rol del maestro en el aula por tanto cumple varias funciones, en algunos momentos enseñará, en otros facilitará, en otros simplemente observará, pero lo que siempre deberá hacer es: determinar cómo y cuando debe intervenir para obtener el resultado deseado.

 Sabías que…

1. A partir de que la mediación se instaló como pedagógica, el vaivén sobre la importancia entre uno y otro actor, el educando o bien el educador en el proceso de enseñanza aprendizaje ha tenido diferentes énfasis, así en algunos modelos lo más importante es el docente y en otros el estudiante, o bien en algunos enseñar es prioritario mientras que en otro  aprender es lo crucial.
2. Que como todo proceso en constante movimiento, en donde parece que existe una dinámica dialéctica de contrarios, en este caso: educador – educando, se pasa por darle importancia a uno u otro, cuando por el contrario, las cosas no son dialécticas sino dialógicas como dice Edgard Morín, es decir se complementan ambas existen. 
3. El filósofo alemán Theodor W. Adorno, publicó un libro llamado: Dialéctica Negativa (1966)  que inicia con una afirmación muy interesante en donde señala que “La formulación dialéctica negativa atenta contra la tradición”, oración provocadora que explica posteriormente diciendo que en la dialéctica de Platón, de Hegel , el resultado del movimiento de contraposición termina por afirmarlo, puesto que algo que se mueve entre contrarios regresa siempre al eje inicial, de manera que emergen nuevas contradicciones, lo que quiere decir que existe un carácter inconcluso de cualquier momento en un movimiento que se da por contraposición, tanto a nivel social como cultural. En este sentido pensar solo en enseñar o pensar solo en aprender, nos regresará eternamente a un polo u al otro sin que realmente atendamos lo importante que es la relación, existe uno porque existe el otro, la verdadera dimensión educativa siempre contemplará a ambos.

 Referencias

-Frade Laura, Inteligencia educativa, Mediación de Calidad S. A. de C. V., 2010.
-Sakamoto Yoshikazu, Global Transformation, Challenges to the State System, United Nations University Press, New York, 1994.
-Bernie Trilling, Charles Fadel, Learning for life in our times, Jossey Bass Wiley, USA, 2009.

Tips para el salón de clase

¿Qué hacer frente al vaivén si las nuevas corrientes pedagógicas se centran en uno solo de los actores, en este caso el aprendizaje?

1. Concentrate en la relación, olvídate de las nuevas modas, no es un asunto de sólo aprender, o sólo enseñar, es la relación que se establece entre enseñar – aprender, aprender o enseñar, visualizate como un elemento de un proceso en movimiento que incluye dos partes en una dinámica constante que se articula y se mezcla.
2. Si haces esto más que pensar en: ¿qué enseño? Piensa en: ¿qué necesitan aprender mis estudiantes y en ese proceso, yo como su docente, en qué momento intervengo? ¿Qué necesitan? Detecta su necesidad y métete, no lo dudes, la más perfecta mediación se logra cuando uno puede detectar en qué momento se entra, cómo lo hace y sobre todo cuánto se sale, la enseñanza es necesaria, pero es temporal. Así sí haces preguntas y no hay respuesta cuando las has replanteado, explícalo no hay problema, pero retírate cuando se haya captado la idea y súbelo, jálalo a pensar en lo que sigue, haz más preguntas que eleven su nivel de aprendizaje.
3. Educar como reproducción cultural se concentra en una sola operación mental: mediar, y el centro de la misma es saber cuándo y cómo intervenir, pero además cuando retirarse, aprendamos pues a intervenir y también retirarnos.
4. Tu intervención puede ser directa o indirecta, es decir que se pueden utilizar múltiples medios para que el estudiante aprenda, entre ellos la búsqueda de información en Internet, en páginas con contenido que pueda ampliar el mundo y no reducirlo, la bibliografía, el cuestionamiento directo a sus ideas iniciales o hipótesis, el uso de videos, documentales, historias, ejemplos, metáforas, analogías, etcétera. Es crear ambientes de aprendizaje que si bien no excluyen la explicación ni la palabra, tu intervención no se puede reducir a ella.

Calidad Educativa Consultores S. C. es una empresa que busca impulsar la calidad en la educación desde la perspectiva del fortalecimiento y actualización de lo procesos de intervención educativa, pedagógica y didáctica que los y las docentes, sus directivos y supervisores realizan buscando responder con ello a las necesidades y el contexto del Siglo XXI. ¡Contrata nuestros servicios!

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