¿Creer en los medios de comunicación en el Siglo XXI? Alfabetización mediática

¿Creer en los medios de comunicación en el Siglo XXI? Alfabetización mediática

¿Creer en los medios de comunicación en el Siglo XXI? Alfabetización mediática

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Si alguien se preguntara, ¿cuál es el problema filosófico y epistemológico fundamental del Siglo XXI?
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Vol.: 5, 2012/28

Calidad Educativa Consultores S. C. te envía nuestro boletín de información cuyo objetivo es difundir reflexiones e ideas sobre la práctica educativa. Tanto éste, como los boletines anteriores, han retomado las principales necesidades que hemos observado en los talleres, conferencias y clases en los que hemos participado. Esperamos que te sea útil.

En este número estaremos abordando el tema de la alfabetización mediática, también llamada educación mediática, que consiste en la serie de competencias que deberá desarrollar el sujeto para analizar, interpretar y comprender la información que producen todos los medios de comunicación, por separado, en conjunto, al mismo tiempo y a destiempo, con sus diferentes intencionalidades, así como la capacidad de producir, crear y aún recrear lo que se recibe con miras a su transformación, de manera que el sujeto no sea sólo crítico, sino sagaz, lúcido en la coyuntura mediática que caracteriza el Siglo XXI.  

Esta es una de las tareas pendientes a nivel global, ya que en muchos países se ha incluido como una asignatura más, mientras que en otros como en el nuestro, se ha definido como un tema transversal en los planes y programas 2011 que cruza varias asignaturas desde preescolar hasta secundaria.

La importancia de esta disciplina se observa hoy en la toma de decisiones electoral, tanto a nivel de lo que producen los medios como de las reacciones que se generan por lo que partimos de analizar cómo se puede responder a la pregunta: ¿a quién se le cree y qué se le cree de lo que dice? para continuar con una descripción de las capacidades que deberán ser construidas para enfrentar el bombardeo mediático y modificarlo. En nuestra sección de consejos prácticos vienen ideas sobre cómo trabajar esto en el aula desde una perspectiva más compleja de lo que se ha venido haciendo.   

Este documento es gratuito y se puede distribuir de manera libre siempre y cuando se cite la fuente y se reproduzca respetando la intención original de la autora.

¿Creer en los medios de comunicación en el Siglo XXI?

Alfabetización mediática

Dra. Laura Frade Rubio (R)

«Aquellos que defienden una idea obsesivamente, 

rara vez encuentran un error en ella… 

por tanto dejan de ser lo críticos que dicen ser»

Si alguien se preguntara, ¿cuál es el problema filosófico y epistemológico fundamental del Siglo XXI? La respuesta tal vez sería: ¿cuál es la verdad, qué y a quién se le puede creer lo que dice, publica, señala, advierte o manifiesta? Si bien esto ha sido un problema desde los inicios de la historia, hoy esto es peor todavía.

En los albores de la humanidad creer la verdad histórica del momento era algo mucho más simple, las cosas podían expresarse en mitos y leyendas que de alguna manera intentaban explicar lo que sucedía, cada cultura creaba sus propias cosmovisiones de la vida, la muerte, los fenómenos naturales, etcétera. Hoy se supone que contamos con un cuerpo de conocimientos científicos que explican en mucho lo que acontece, pero además con medios de comunicación que dan a conocer lo que pasa a nivel social, económico y político de manera que ejercen aquella función inicial de los chamanes o sacerdotes en toda cultura, interpretan lo que pasa, dan razones, causas, explican los eventos, dirigen la opinión, dicen lo que se tiene que hacer. Más aún, podemos afirmar que el Internet es el oráculo del Siglo XXI, es como si uno se sentara frente a una olla llena de agua y le preguntara: ¿qué sucederá hoy? A lo que en una respuesta automática del Google, éste responde; así casi por arte de magia, y uno sabe… sabe lo que dice ahí, es decir lo que éste conoce y que se basa en la lógica del buscador que emite de inicio lo que se le ha solicitado más, lo más repetido y por tanto conocido, no necesariamente lo que pudiera ser más cierto, objetivo, válido y confiable.

No obstante no tenemos un sólo medio de comunicación sino varios, y si bien existen ciertos monopolios que emiten, conducen y dirigen su opinión hacia ciertas tendencias, ideologías, necesidades y procesos que generan ciertos resultados que se han preconcebido de inicio, la verdad sigue siendo algo subjetivo ya que se produce a partir de los intereses de quién genera la información con cierto sesgo.

Un ejemplo de esto fue el debate que se dio el 6 de mayo del 2012 entre los presidenciables, ya que al día siguiente de su emisión cada uno de los principales periódicos de la Ciudad de México, le dio diversas interpretaciones a las posturas que emitieron cada uno de los mismos, dándole su preferencia a uno u otro de manera sutil, porque fue tan malo que realmente no se puede decir que alguien ganó, pero el asunto fue que, finalmente, ningún medio pudo responder a la pregunta: ¿quién ganó? Todo se quedó en la interpretación subjetiva de cada quién.

Otro ejemplo de la crisis de la veracidad mediática son las marchas de los estudiantes que se dan en contra de Televisa, y posteriormente de TV Azteca, solicitando más apego a la verdad en lo que se informa, utilizando además el argumento de que la población requiere información más fidedigna que le permita tomar una decisión consciente el día de las elecciones, sin tomar ningún partido pero apoyando la manifestación que hicieron los estudiantes de la Ibero en contra de Peña Nieto al decir » no somos porros somos estudiantes», obviamente en respuesta a las declaraciones iniciales de su coordinador de Campaña Luis Videgaray.

Lo más interesante de este proceso es que dichos estudiantes se reconocen así mismos como críticos de lo que está pasando, pero asumen que los que no piensan como ellos no lo son. Se observa a demás que no cuestionan a todos y cada uno de los partidos, identificando las posibles aportaciones que pudiera tener cada uno, así como los errores, ya que apoyan al 100% a uno de los mismos, y si bien de esto se trata el juego democrático, no se visualizan las ventajas y desventajas que implicaría votar en cada caso en el escenario y coyuntura actual, nacional e internacional, ya que obviamente ninguna de las propuestas actuales es perfecta, puesto que en realidad todos presentan agendas de trabajo pobres para el tamaño de los problemas que afectan al país. 

Es decir, que con la pasión característica de la juventud se casan con un solo partido, lo que implica además que en muchos casos, han caído en la campaña de desprestigio que genera uno de los mismos que tal vez está a punto de perderlo todo, es decir de alguna manera le están haciendo el caldo gordo a uno de ellos, se han convertido en un instrumento político para que no gane el que, de acuerdo con las encuestas está en la mente de las mayorías, pero además su actuación en la situación actual no es observada en la coyuntura que se genera por la lucha del control de los medios de comunicación de todo el país; la que existe entre las televisoras y la telefonía en donde cada uno de los dueños busca participar del mercado del otro. Así, mientras que unos quieren ofrecer televisión abierta cuando todavía no la tienen, los otros quieren ampliar su mercado en la venta de celulares asociándose con otras empresas, lo que genera conflictos en el fortalecimiento de los monopolios ya existentes de por sí, por tratar de explicarlo de una manera sencilla. Por tanto estas marchas, sin tener esta intención, pareciera que benefician sin quererlo a un sólo sector en las disputas existentes entre estas grandes transnacionales, asunto que tal vez está siendo totalmente ignorado, en lugar de tomar una postura más sagaz que contemple todo el escenario de la propiedad mediática y no sólo una parte del mismo que no observa los derechos de la ciudadanía y su futuro de manera más estratégica, como si las manifestaciones se dieran al margen de lo que en realidad está pasando en la Comisión Federal de Competencia y en la Comisión Federal de Telecomunicaciones (para más información buscar en la Web utilizando el nombre de las televisoras, las telefónicas y de estas últimas instituciones). Pero además al justificar sus argumentos en la historia pasada, es decir al seguir viendo el pasado, parece que no ven hacia el futuro dado que de estas negociaciones emergen los nuevos poderes corporativos que podrán afectarlos más directamente, mucho más que cualquier candidato que durará sólo 6 años en el poder. 

Por otra parte, si las encuestas apuntan a un candidato en específico, no es porque la gente tenga Alzheimer, o bien haya perdido la memoria histórica, o sea acrítica, ese es un supuesto que en mi experiencia con los indígenas, campesinos, maestros y estudiantes he notado que no es totalmente cierto. El asunto es que más bien, la gente tiene sus propios intereses y expectativas, el voto no es tan libre como se piensa, el voto está limitado por la subjetividad de cada sujeto. Bien lo decía uno de los jóvenes: «la democracia es un juego de preferencias», asunto con el cual estoy parcialmente de acuerdo, pero éstas no pueden emerger de un análisis simple de la realidad que nos rodea por más crítico que este sea, en el mundo actual esto no es suficiente, se requiere además la sagacidad de saber actuar en el mismo, y aún el ciudadano más común puede hacerlo ya que puede «sentirse» más beneficiado con un partido que con otro, en el corto, mediano y largo plazo y por esto votar por él. En este contexto, la democracia se convierte también en un juego de beneficios. 

Independientemente de lo loable que puede ser que los jóvenes se manifiesten, griten, salgan, y que muchos sostengan que su movimiento es apartidista, que es y fue necesario hacerlo, indispensable y original marchar frente a Televisa, y frente a lo cual todos nos congratulamos y los felicitamos y además reconocemos que se despertaron de un largo letargo; el problema fundamental es que no se entiende por qué razón no lo hicieron con los demás medios de comunicación, incluidos los periódicos, la radio y la telefonía, ya que todos y cada uno de ellos tiene sus propias preferencias y lo expresa de alguna manera y también está incidiendo en las elecciones.  

El problema de fondo sigue siendo filosófico y epistemológico, otra vez, ¿a quién y qué se puede creer? ¿Cómo se puede conocer y saber la verdad de lo que sucede? ¿Cuál de las encuestas que se publican es la «buena»? ¿Qué de toda la información que se produce es cierta y qué no, y frente a ella qué postura se toma y cómo se toma una posición que vaya más allá del simple análisis dicotómico: este es el bueno y el resto son los malos, porque al hacerlo así, se cifran todas las esperanzas de cambio en una propuesta política que por más efectiva que sea no podrá resolverlo todo. Lo peor es que, luego cuando en el transcurso del tiempo no se logren los cambios necesarios, aparece el daño más peligroso, el desencanto de la democracia que lleva al abstencionismo y con ello a que en el futuro cercano algunos pocos hagan lo que quieran bajo la premisa de que han sido electos, aunque lo hayan sido por una minoría, es decir que llegaran sin representatividad pero con el poder para actuar como quieran, porque la mayoría de la gente ya no votó. Esto sería una mirada anticipada de lo que podría suceder sí seguimos en esta tónica de analizar el mundo desde una visión netamente simple.  

En el fondo, lo que existe como patrón que se repite en nuestros análisis que se basa en el pensamiento dicotómico que obliga a tomar posturas como las películas de Walt Disney en las que seguimos analizando las cosas en términos de blanco y negro, el bueno y el malo, la bruja perversa y la dama perfecta. Esto es precisamente el resultado de una educación que no está enseñando a vivir en la producción mediática del Siglo XXI, en donde la realidad no puede ser vista ni analizada desde un sólo medio de información, ni desde una sola postura ideológica, ni desde un sólo partido, ni desde una sola manera de hacer las cosas. Es, otra vez, aprender a pensar complejamente, a identificar al mismo tiempo y no importando nuestra subjetividad, los aciertos y errores, las ventajas y desventajas, el beneficio y el riesgo, los avances y retrocesos, los procesos y resultados, y aún la diferenciación en los mismos en las acciones que se emiten en todos y cada uno de los eventos y fenómenos que se dan alrededor. Lo importante es que partiendo de nuestros principios y valores podamos tomar una postura crítica y propositiva, que sin caer en la ingenuidad que asume la decisión propia como perfecta, sea consciente de las limitaciones por las que se opta, respondiendo a una serie de criterios bien formulados sobre lo que se desea, necesita y requiere para salir adelante, es decir se debería tomar sobre un balance que considera el todo, aún los defectos, y no sobre la observación única y simple de lo bueno y lo malo que idealiza la propuesta que se considera propia. 

¿Cómo se puede desarrollar el pensamiento complejo en el análisis de la producción mediática desde la escuela? La respuesta más fácil sería la que ya se hace, enseñar a utilizar los mismos desde pequeños. Por ejemplo, la práctica más común y por excelencia es la lectura del periódico, a los niños y las niñas se les deja leerlo como tarea, principalmente en secundaria y se les pregunta qué dice la noticia, de qué se trató, qué pasó, dónde pasó, y además se les pide su opinión. No obstante, este tipo de práctica genera la creencia total en un medio de comunicación, lo que dice ahí así es y no hay sesgo posible, o por el contrario, un sólo medio es el malo, tal y como lo observan los jóvenes actualmente, pero además desde la escuela estamos reproduciendo lo que los propios medios de comunicación desean, que se les lea como único medio, sin pensar en un conjunto más complejo. Es decir no hay un proceso de alfabetización mediática que lleve a descubrir la intencionalidad mediática, valga la redundancia, el sesgo, lo que el propio medio desea dar a conocer a partir del hecho y que proviene de su interés, de su agenda oculta, porque como decía McLuhan en 1964: el mensaje es el medio, qué tipo de medio lo dice y cómo lo dice esa es la noticia.

Se le llama alfabetización mediática o en su defecto educación mediática, a la serie de competencias que llevan al sujeto a observar, leer, analizar, interpretar, producir y crear información utilizando varios tipos de medios de comunicación, formas de expresión y géneros al mismo tiempo. Esto va mucho más allá de leer críticamente la información, sino que lleva a un análisis que permite identificar los intereses, necesidades, sesgos que se producen en la información mediática, de manera que uno pueda captar el mensaje que se pretende enviar y lo que de verdad está sucediendo para interpretarlo, codificarlo, comprenderlo y aún transformarlo mediante la creación de nueva información alternativa que permita cambios en las tendencias monopólicas que impiden la creación de propuestas porque aspiran a sus propios intereses.

En algunos países del mundo como en Estados Unidos se ha buscado introducir la alfabetización mediática como una asignatura independiente, ya que no sólo es saber leer el periódico, ni buscar la información en el Google, ni tampoco ver las noticias de la televisión con cierto nivel de crítica, identificando qué es lo que falta por ser o hacer, sino saber utilizar los medios para determinar lo que en realidad está pasando independientemente de la fuente que lo produce y los intereses a los cuáles obedece para contrarrestarlo, creando nueva información, nuevos productos que lleven realmente a que una sociedad encuentre la verdad y tome decisiones acertadas para continuar el rumbo que le permite desarrollarse y salir adelante.

En países como Inglaterra y Australia se ha incorporado formalmente como asignatura desde 1960 en forma gradual, en un inicio como una enseñanza que buscaba que los estudiantes participaran en su producción, actualmente impulsando las dos vías: como receptores empoderados que saben qué hacer con la información que se les brinda y como productores que son capaces de generarla, crearla, producirla y difundirla, esto incluye estudiar aspectos de semiótica, estructuralismo, sociología, y otras asignaturas relacionadas con el arte como la imagen y el uso del color, así como la generación de diversos impactos mediante el uso de los mismos al combinarlos y jugar con ellos. 

Si bien es cierto que todavía no existe un acuerdo sobre la diferencia entre alfabetización mediática y la educación mediática, la realidad es que un análisis de los contenidos en ambos casos lleva a identificarlas como sinónimos. Mientras que para los seguidores de la primera definición señalan que incluye las competencias básicas del Siglo XXI, para los seguidores del segundo término se deben incluir también procesos de estudio, temas y los aportes de varias disciplinas al mismo tiempo. El asunto es que lo importante está en el ejercicio que implica saber usar los medios de una manera sagaz y que no sean estos los que lo usen a uno.  

La alfabetización o educación mediática incluye además de saber usar los medios impresos (periódicos, revistas, etcétera), la televisión, el internet, el radio y el teléfono, así como también las películas y los video juegos que también son fuente de información, no porque emitan un conjunto de noticias reales, sino porque reproducen el imaginario que toda sociedad tiene de sí misma, como cuando durante los años 50 las películas estaban dedicadas a enfrentar la Guerra Fría, mientras que en el Siglo XXI se dedican a enfrentar el terrorismo; es decir que de alguna manera marcan la línea sobre lo que se desea que los sujetos crean y hagan frente en la realidad circundante.

Tan importante es esta disciplina que en la última Reforma que aborda los planes de y programas de estudio para la educación básica a partir del 2011, se incluye la alfabetización o educación mediática en la escuela no como una asignatura independiente, sino como un tema transversal que en nuestro caso se integra fundamentalmente en varias asignaturas al mismo tiempo, como en el campo formativo de exploración del mundo natural y social en preescolar cuando se menciona el reconocimiento de los nombres y función de cada uno de ellos, para luego estudiar su rol y el trabajo que se les asigna principalmente en inglés a todo lo largo de toda la educación básica, y proseguir con su estudio en historia, formación cívica y ética y español, teniendo como un estándar del proceso de lectura del último período, el correspondiente a los 14 y 15 años, el siguiente:

Analiza críticamente la información que se difunde por medio de la prensa escrita, comparando y contrastando las formas en que una misma noticia se presenta en diferentes medios de comunicación (SEP, plan de estudios 2011).

Es decir que de alguna manera la alfabetización o educación mediática se encuentra inserta en los nuevos planes de estudio. La pregunta es: ¿cómo se concretizará esto en el aula, sobre todo cuándo desde la escuela y los docentes esta práctica en sí misma no se da de manera cotidiana? Por ejemplo, valdría la pena preguntarse: ¿cuántos docentes leen un sólo periódico? ¿Cuántos docentes leen las principales fuentes nacionales: Jornada, Reforma, el Universal, el Excelsior, Milenio, al mismo tiempo y además los contrastan? ¿Cuántos los analizan con respecto a las fuentes locales para distinguir la postura de los poderes locales frente a los federales? Si no cuentan con recursos para comprarlos todos, al menos, ¿leen las páginas o información disponible en la Web? ¿Cuántos noticieros ven? O sólo miran uno, el nacional de las 10 de la noche, o bien otros, inclusive los que presentan otros periodistas famosos por la radio.

Más aún, ¿cuántos analizan la información que se brinda en los medios de comunicación tomando en cuenta: quién produce la información, qué dice, en dónde está el sesgo que emiten de acuerdo con sus intereses? ¿Qué patrones se repiten en las noticias? ¿Qué excepcionalidades presentan? Es decir, ¿dónde se ubica lo que otros no dicen? ¿En qué sección de la noticia se encuentran los patrones y las excepcionalidades, cómo se descubren sí sólo se lee un periódico o bien sí solo se tiene acceso a uno? ¿Cómo se pueden analizar los medios más allá de un estudio cuantitativo de patrón y excepcionalidad en el que se descubran las intenciones o agenda oculta tanto de ellos como de los poderes que representan?

Es decir que para empezar los docentes debemos impulsar un proceso de alfabetización o educación mediática inicial en nosotros mismos, de manera que podamos realmente identificar quién produce la información, qué le interesa, cómo lo demuestra en lo que señala, ¿por qué a unos medios les interesan más unos temas qué otros y por lo tanto emiten más información sobre un sólo tema que de otros? Llevar a cabo este ejercicio diariamente posibilitaría que pudiéramos lograr desarrollar las competencias de la alfabetización mediática en nuestros estudiantes porque nos brindaría la posibilidad de contar con una de las competencias docentes que a lo largo de años de investigación he descubierto que los buenos maestros tienen, la competencia cognitiva, el dominio total del contenido que se quiere educar o enseñar. Si bien no es la única, y al menos han existido 7 más a lo largo de la historia de la educación, es una de las más importantes porque nadie puede enseñar lo que no tiene, o lo que no sabe (Frade, 2009, Inteligencia Educativa).

El siguiente paso es pensar: ¿qué tipo de situaciones didácticas o bien de actividades se pueden llevar a cabo en la escuela y en el salón de clase para impulsar las competencias de la alfabetización o educación mediática en su conjunto?

Para empezar es necesario comenzar a contrastar las fuentes de la información, no es sólo ver o leer las noticias, sino las noticias de quién, quién las hizo, y en qué condiciones. Tampoco es sólo dejar como tarea traer una noticia, sino la noticia de qué periódico y qué dice en comparación con otros periódicos y en relación a otras noticias aunque no sean del mismo tema, en qué se diferencia, qué dice uno qué no dice el otro, para que de esta forma se aprenda a visualizar los sesgos, ideologías y necesidades que produce quién las vende. Es decir para que aprendamos a distinguir los intereses no tan claros que se encuentran por detrás de todos y de cada uno de los sectores que conforman la realidad de este país. Por ejemplo, se puede identificar que mientras en un periódico atacan a alguien, en otro lo engrandecen, o bien mientras que en uno no hay una sola noticia al respecto de un evento, en otro se encuentra en la primera plana, con bombos y platillos, señalando los múltiples nos y los faltantes, en lugar de describir simplemente lo que sucede, esto en el fondo demuestra cierta intencionalidad mediática, política, social y económica de quién la produce, es descubrir que el impacto mediático busca intervenir en el imaginario social, en la opinión pública a favor de la propia agenda y de los intereses de quién se representa. Más aún, leer la noticia en la primera sección, no es lo mismo que leerla en la sección financiera, y por el otro lado, identificar un evento en el componente nacional implica también  vincularlo con otros temas que parece que no tienen que ver pero que sí aparecen en otras secciones como en las que se dedican al comercio y la economía, inclusive los avisos de ocasión, esto es leer complejamente.   

Lo anterior nos lleva a también a analizar que lo que dicen los medios, dónde lo dicen, en qué sección, cómo lo dicen, con qué titulares, en qué tono, qué dicen primero, qué después en comparación con los otros, porque estas son sus prioridades, todo esto es un mensaje en sí mismo que encierra un aviso sobre lo que se quiere resaltar, su verdad sobre lo que se quiere transmitir, pero además enterarse de lo que sucede en otros ámbitos situándolo en otras dimensiones además de la política como la economía y la sociedad, y viceversa, puede brindar explicaciones sobre por qué suceden las cosas.    

Otro ejercicio posible es contextualizar los videojuegos y las películas, de manera que entendamos que las modas no son simples modas, por ejemplo es de extrañar que cuando uno era joven, los «best seller» en las películas que había, lo que se producía tenía que ver con la realidad, fuera ficticia y de color rosa como la película de «Saturday Night Fever» con John Travolta y Olivia Newton John que representaba las preocupaciones de jóvenes norteamericanos de manera simple, rosa, o bien en el otro extremo, se presentaban Canoa y las Poquianchis, películas mexicanas, en donde se hablaba de la realidad más dura. Cualquiera pudiera decir que son dos escenarios totalmente distintos y contradictorios, nada que ver la primera con las segundas, pero al menos tenían algo en común: eran más o menos reales, sucedían en tiempo y lugar, hablaban de cosas posibles, como bailar para los jóvenes, ser el más popular, conquistar al novio, lo que entra en la categoría de lo «que puede suceder», aunque fuera un musical y si bien pudiera ser considerada como ficticia, en las películas actuales como Eclipse, Luna Nueva, Narnia, Harry Potter, la Chica de la Capa Roja, se observa que todo es imaginario, irreal, ficticio, fuera de lugar, de órbita, no existe, no hay posibilidad ninguna de que existan, y aunque algunas sean verdaderas obras literarias, más complejas que las del pasado, el mensaje de fondo es el mismo: la realidad actual no se toca, no se ve, no se discute y además el escenario de análisis sigue siendo dicotómico, es decir sólo se observa lo que es totalmente bueno o totalmente malo: el lobo feroz contra la santa y pura niña Caperucita. 

La intencionalidad mediática está clara, no hay que hablar de lo que en verdad sucede, sea rosa, negra, roja o la que sea. Creo que en ese sentido las películas mexicanas como Rudo y Cursi, Y tú mamá también, Amores perros, La otra familia, o bien series como Capadocia, etcétera, proveen buenos escenarios para lograr un análisis comparativo en la intencionalidad mediática y lo que se quiere que la población piense, crea o haga, pero lo importante es llevar a cabo un análisis comparativo entre películas que le permita a los jóvenes darse cuenta de la agenda oculta, sus consecuencias y sobre todo de sus intenciones.

El asunto es que debemos salirnos de las actividades tradicionales en cuánto los medios se refieren, no se trata sólo de leerlos, verlos, criticarlos, sino de contrastarlos, compararlos, analizando las fuentes que los producen, sus intenciones políticas, ideológicas, económicas, sociales, y también de estudiar las nuestras, porque la otra realidad, la que emerge del análisis de los sesgos con los que cuenta la información que se genera en los medios, ya sea como chisme que se reparte en los correos electrónicos o como noticia en el periódico; es que el sujeto que los lea, pueda tomar una decisión consciente que confluya y

esté de acuerdo con el medio que lo generó, esto también es posible y no por eso se es manipulado. 

Esto implica que no necesariamente uno tendrá que reaccionar en contra, ya que finalmente se puede y se vale crear una conjunción de intereses, uno puede gustarle lo que dicen porque está de acuerdo con la intencionalidad mediática. Es decir, cuando el sujeto la descubre en cierta noticia pues no necesaria y automáticamente deberá repelerla y estar en contra, porque también puede pensar en sumarse, llevar a cabo una suma de intereses, una conjunción, lo que lleva a pensar: «estoy con tal o cual postura no sólo porque los medios los dicen sino porque la intención de fondo me interesa, está de acuerdo con lo que pienso y necesito». Decir esto pareciera un verdadero escándalo, es como aceptar la hipocresía que se está a favor de la manipulación, pero no es así, es aprender a aceptar o rechazar la información a partir de un análisis más profundo que no lleve necesariamente a la rebeldía que emerge al descubrir la intención en la manipulación, sino que lleva a aprender a jugar el juego de las preferencias con un tino más estratégico, negociador y sobre todo inteligente, que lleve a las mayorías al gane, es aprender a pensar con sagacidad, no dejándose guiar por la reacción visceral que representa el pensar: ¡me quieren manipular!, y así, antes de pensar en cualquier estrategia negarse rotundamente, impidiendo con esto una respuesta más trascendente, más lúcida, más a tono con el mundo complejo actual.  

Esto todavía resulta en un tabú en nuestro país. Somos tan «críticos» frente a la manipulación dada nuestra larga historia de manipulaciones, valga la redundancia, desde que los españoles nos cambiaron «oro por cuentas de vidrio», que nuestra reacción frente a esto es invariablemente rebelarse, salir, gritar, denunciar que somos manipulados, y además cuando nos damos cuenta, pensamos que los demás no se dan cuenta. Existe en el fondo este gramo de soberbia que señala que sólo nosotros los pensantes somos conscientes de lo que sucede. No obstante, la realidad es otra, la conjunción de intereses siempre ha existido, el toma y daca de ciertos sectores con los partidos políticos también, y así con plena consciencia de lo que se firma y se reconoce la gente ha aceptado históricamente muchas negociaciones, como cuando los indígenas aceptan votar por un partido político a cambio de que no se les toquen las tierras, aunque se lleven sus bosques, la historia les ha enseñado a negociar, sin que necesariamente se pierda todo. Pudiera uno decir que esto está totalmente mal, y tal vez lo esté, pero como me decía hace algunos años un amigo indígena: «Por eso todavía estamos vivos a diferencia de otros pueblos». El asunto es, por tanto, ampliar las posibilidades de análisis para salirnos de esta perspectiva dicotómica de nosotros los buenos y ustedes los malos, o peor aún, nosotros los inteligentes y listos y todos los demás los brutos, porque esa postura no crea una sociedad democrática y tolerante que cree las negociaciones y puentes necesarios para salir adelante en el conjunto, sin exclusión y sin divisiones que nos lleven a rupturas innecesarias.

En este contexto podemos afirmar que es necesario impulsar una nueva forma de alfabetización o educación mediática que no consista solamente en que los estudiantes sean críticos frente a los medios desde un plano dicotómico: bueno malo, o lo que es peor, nosotros los buenos y ustedes los malos, sino en la capacidad del sujeto para que a partir del análisis, interpretación y comprensión de las diversas informaciones y sus intencionalidades, en contextos y coyunturas diferentes, tome la decisión que mejor convenga con miras a futuro y sabiendo de antemano que no siempre se gana el todo por el todo, sino que la historia en su conjunto se mueve en saltos cualitativos que a veces no se observan y que se generan en largos períodos de tiempo. Educar para enfrentar los medios es educar en la sagacidad y en la lucidez, no sólo en la crítica.     

Bibliografía: 

  • Frade Laura, 2009. Inteligencia Educativa, Mediación de Calidad, S. A. de C.V., México, D.F. (Este libro habla de competencias docentes, incluida la competencia cognitiva y la lúdico-didáctica que se actualiza con el uso de los medios de comunicación como contenido a aprender, y como medio para aprender).
  • Frade Laura, 2011. Diseño de situaciones didácticas, Mediación de Calidad, S. A. de C. V., México, D. F. (Este libro habla, igualmente que el anterior, pero a nivel más didáctico, sobre la inclusión de los medios de comunicación en el diseño de las situaciones didácticas, como contenido a ser adquirido, y como medio para aprender). 
  • McLuhan Marshall, 1964, Understanding de Media, The extensions of Man, MIT Prees, New York.   

Consejos prácticos

Sin agotar todo lo que se puede hacer con los medios de comunicación en el aula, compartimos algunas ideas: 

1. Incluye la lectura de varios periódicos en tus tareas, si los estudiantes no tienen acceso a uno sólo, utiliza la Web, de manera que puedan comparar lo que dicen unos y  otros para definir las intencionalidades que cada uno posee frente a un evento o noticia determinada, compara lo que se dice en uno y en otro sobre un sólo evento, y además relaciona la noticia con otras que aparentemente no estén relacionadas para lo cual es importante visualizar todas las secciones de los periódicos.  

2. Agrega también el análisis de las películas y videojuegos actuales, detrás de ellos también existen ciertas intencionalidades políticas, económicas, sociales y culturales que deberán ser analizadas por los estudiantes. 

3. El análisis que se haga de los medios de comunicación, sean periódicos, las noticias que se emiten radio o televisión, deberán incluir la visualización de las intenciones, lo que pasa por determinar de quiénes son dichos medios, qué hacen, con quién están aliados, qué buscan, qué quieren transmitir, qué se encuentra «detrás de la noticia» y no sólo lo que ésta dice. La intencionalidad mediática deberá ser parte del análisis, esto llevará a una mejor toma de decisiones. 

4. Incorpora instrucciones que vayan más allá de la recuperación de las preguntas filosóficas: qué pasó, dónde pasó, con quiénes pasó, por qué y cuándo pasó, que son las que normalmente se hacen en el estudio de las noticias, y agrega: qué dice un periódico que no dice el otro, dónde ubica la noticia uno y dónde en el otro, en qué sección, qué importancia le dio, qué hechos omite uno y recalca otro, qué frases existen en la redacción que llevan sesgos, porque en ellos se identifica la intencionalidad mediática. Dichos sesgos se encuentran en la enumeración muy positiva o bien muy negativa de lo que sucede y en los adjetivos y adverbios que se utilizan. Por ejemplo, una noticia que puede no ser tan mala aparece como pésima por cómo se describe el evento que relata. 

5. Analiza las frases más utilizadas en los anuncios, como: único, exclusivo, todo el mundo ya lo tiene, de manera que aprendan a identificar la intencionalidad de los mismos, o bien cuando uno de los grandes artistas promueva algún producto como un champú, unos tenis, o lo que sea, para que puedan identificar también hasta dónde lo que venden es cierto, real, confiable, así como cuál es la intención al hacerlo, qué ganan ellos y ellas. 

6. Pon a los estudiantes a diseñar ellos mismos anuncios, noticias y editoriales en los que incluyan cierta intencionalidad propia, no explícita, esto les enseñará detectar cuándo otros lo hacen o intentan a hacer con ellos, y al mismo tiempo trabaja los valores a partir de las intenciones que elijan y deseen promover, recuerda que los valores no se trabajan sólo por la definición sino por la vivencia plena de los mismos. Esto permite introducir la ética en la creación y el diseño del medio que se produce. 

7. Diseña actividades en las que deban leer y analizar la misma noticia en diarios diferentes para luego escribirle al editor sobre su opinión o bien realizar debates retomando la postura de uno sólo de los diarios, de manera que se discutan las diversas posiciones que enmarcan los diarios. 

8. Dale seguimiento a una noticia varios días no sólo cuando aparece, de esta forma tendrán un pulso más claro de la intencionalidad mediática. 

9. Realiza actividades en varias asignaturas haciendo uso de los medios de comunicación, por ejemplo: 

Matemáticas: 

a) Localiza signos, operaciones y cantidades en los anuncios existentes, por ejemplo; en qué anuncio de la sección del Aviso de Ocasión se utiliza el porcentaje. 

b) Calcula los ahorros que se pueden lograr a partir de los anuncios que se identifican. 

c) Analiza e interpreta las gráficas que se presentan.

Español: 

a) Toma varios artículos con sus titulares y sepáralos de manera que los niños y niñas deban identificar qué titular va con cual noticia, haciendo la relación entre los mismos por el análisis de su lectura. De hecho puedes tomar la misma noticia escrita por diferentes medios, de manera que al analizarla puedan hacer la correspondencia entre el cuerpo y el titular, esto los ayudará a descubrir la intención de los mismos; o bien sólo presenta las noticias para que diseñen los titulares de las mismas utilizando diferentes intencionalidades mediáticas y al hacerlo trabaja sus valores. Por ejemplo cuando se quiere presentar como buena una noticia, o cuando se quieren resaltar ciertos defectos de un personaje determinado, de manera que al diseñar varios titulares diferentes aprendan a identificar la intención del medio que la emite. 

b) Si son pequeños o pequeñas ponlos a buscar las letras que estén estudiando en los

periódicos que se encuentran en su entorno. 

c) Lleva a cabo análisis gramaticales de los textos, llévalos a buscar dónde hay sustantivos, dónde verbos, en que tiempo se conjugan, dónde adjetivos y dónde adverbios, y a partir de estos señala las intenciones, por ejemplo algo que todavía no termina de suceder se señala como si ya hubiera pasado porque así se puede remarcar la omisión de alguien, su falta de cumplimiento. La localización de estos últimos permite también identificar la intencionalidad mediática. 

d) Diseña y elabora encuestas de opinión a partir de las noticias que se estudien en el aula, con sus padres, madres, familiares o bien con los compañeros de la escuela y analízalas en el aula porque así se aprenden a identificar las subjetividades y las interpretaciones que se hacen de lo que sucede… 

Ciencias: 

a) Planea una comida nutritiva a partir de ciertos anuncios que muestran los comercios, calcula los ahorros, verifica sí en verdad ahorran al compararlos con otras tiendas. 

Formación cívica y ética: 

a) Elabora decálogos sobre lo que se debe hacer en ciertas situaciones como cuando tiembla o hay un huracán a partir de lo que sucede en las noticias.  

b) Analiza los estereotipos que se presentan en los diversos escritos, imágenes y películas, mismos que tienen que ver con: el género, la raza, la etnia, la clase social, la edad, de manera en que aprendan a distinguir cuándo esas construcciones sociales dañan las relaciones humanas, lo que implica analizar aspectos como: ¿por qué siempre las mujeres tienen que ser salvadas en los cuentos mientras que los hombres tienen que ser fuertes, guapos y valientes? ¿Qué pasa cuando esto no se cumple y no ocurre en la realidad? ¿Por qué todo lo negro es malo: el luto, la oscuridad en relación con la muerte y todo lo blanco es «bueno»? ¿Qué tan cierto es? ¿Cuáles son las cargas sociales de ciertos conceptos como: «indio», vieja, «cojo», güera, negra, escuincle, gorda? ¿Cómo se utilizan dichos estereotipos en los medios de comunicación, en los anuncios, en las películas? ¿Qué valores promueven estos estereotipos?  

Geografía: 

a) Al analizar varias noticias identifica sí son de índole local, estatal, nacional o internacional, esto se hace al preguntar en dónde sucede la noticia y a quién afecta, sí sólo a una comunidad o bien a un estado o país completos, o a todo el mundo.

b) En un mapa del país o del mundo identifica el lugar en el que se llevó a cabo la noticia, así se irán aprendiendo varios estados y países.

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