Competencias: solución o desafío

Competencias: solución o desafío

Vol.: 2, 2009/12

Calidad Educativa Consultores S. C. te da la más cordial bienvenida  a nuestro boletín de información cuyo objetivo es difundir reflexiones e ideas sobre la práctica educativa.

En este número abordamos el supuesto de que es a partir de las reformas en los planes y programas de estudio por competencias que se mejorarán muchos de los problemas que se enfrentan en la educación en México, puesto que se piensa que sí se trabaja de acuerdo a este enfoque en el aula, entonces los resultados educativos se incrementarán. Lo anterior no es totalmente cierto, sobre todo sí se identifica que se evalúa un nuevo paradigma con el mismo esquema que el anterior.

Este documento es gratuito y se puede distribuir de manera libre siempre y cuando se cite la fuente y se reproduzca respetando la intención original de la autora.

Competencias: solución o desafío

                                      Dra. Laura Frade Rubio (R)

En los últimos meses he escuchado ciertos supuestos que me preocupan. Uno de ellos es que al aplicar el enfoque por competencias en los planes y programas de estudio, lo que se busca es mejorar los resultados en los exámenes como ENLACE.  La verdad es que con lo anterior me entra cierta ansiedad, porque si se analizan muchos de sus reactivos, se observa que, aún cuando cuentan con algunos casos o problemas frente a los cuáles el estudiante debe aplicar lo que sabe, lo que se sigue evaluando en el fondo es la cantidad de conocimientos que ha adquirido. El asunto es que cuando se evalúa por competencias lo que interesa es identificar en qué medida se han desarrollado éstas últimas como capacidades para hacer uso del conocimiento frente a las demandas del entorno, cuestión que es muy diferente. 

Pongamos un ejemplo, un reactivo de PISA de ciencias de OCDE*, dice lo siguiente: “Sin duda alguna, si hubieran existido elecciones para escoger al animal en 1997, ¡Dolly habría ganado! Pero Dolly no es una oveja cualquiera. Es un clon de otra oveja. Un clon quiere decir una copia. La clonación significa copiar: “A partir de una copia maestra”. Los científicos lograron crear una oveja  que es idéntica a otra oveja que hizo las veces de “copia maestra”. Fue el científico escocés Ian Wilmut quién diseñó la “máquina copiadora” de ovejas. Tomó una pequeñísima parte de la ubre de una ovejas adulta (oveja 1). De esta parte retiró el núcleo y lo transfirió al óvulo de otra oveja (hembra) (oveja 2). Pero primero, eliminó de ese óvulo toda la materia que pudiera determinar las características de la oveja 2 en el

cordero producido por ese óvulo. Ian Wilmut implantó el óvulo manipulado de la oveja 2 en una tercera oveja hembra (oveja 3). La oveja 3 quedó preñada y tuvo más que una cría: Dolly. Algunos científicos piensan que dentro de pocos años será posible clonar a personas también. Pero muchos gobiernos han decidido prohibir por ley la clonación de las personas.

Pregunta 1: Clonación

¿A cuál oveja es idéntica Dolly?

a)    Oveja 1,
b)   Oveja 2,
c)    Oveja 3,
d)   Al papá de Dolly.

A qué se refiere el texto cuando se dice que tomo “esa pequeñísima parte” y lo transfirió al óvulo de una segunda oveja:

a)    Una célula.
b)   Un gen
c)    El núcleo de una célula
d)   Un cromosoma

Si una persona hiciera un análisis de los conocimientos que se requieren para contestar correctamente los dos reactivos anteriores, identificaría que son básicos, muy básicos: desde la biología, la información genética de una persona se encuentra en el ADN que está en el núcleo de la célula. Los genes son unas pequeñísimas partes en las que se encuentran los códigos, es decir los datos, las características de una persona que se pasan de padres y madres a sus hijos por herencia en la reproducción. Desde el lenguaje, se requiere la comprensión lectora y las habilidades de análisis de un texto. Si uno cuenta con estos pocos conocimientos podrá resolver el problema de Dolly. Como se observa, la competencia está centrada en analizar un evento científico y hacer uso del conocimiento para abordarlo, entonces el énfasis no se encuentra en saber mucho, sino más bien en cómo se hace uso de la información que se adquiere mediante procesos de lectura y de investigación.

No estamos diciendo que el conocimiento no sea básico, indispensable y que forme parte substancial de una competencia, sino más bien que el paradigma no es saber muchas cosas, sino resolver con lo que se enfrenta con lo que se tiene, y sí no se posee, entonces se busca.

El problema es que culturalmente nos encontramos en una sociedad que prioriza el conocimiento como sinónimo de sabiduría memorística, y que por tanto le da muchísimo valor. Tan es así que en la televisión sacan a los pequeños de menos de 3 años que saben mucho como ejemplo a seguir. Se dice que son genios cuando repiten todas las capitales de los estados con sólo decirles: Chihuahua, Chihuahua responden. Cuando esto sucede, entonces los padres están muy orgullos.

Pongamos sobre la mesa el ejemplo de una sociedad que prioriza de manera totalmente contraria, casi rayando en lo absurdo. Hace poco asistía de visita a un bachillerato en un país extranjero, y observé que en el laboratorio de química un docente les había pedido a los estudiantes que hicieran un proyecto libre con los conocimientos que habían adquirido en el bimestre. Cuando ingresé al mismo, los jóvenes estaban haciendo experimentos, diferentes en cada mesa. En una de ellas, estaban realizando una explosión sobre ésta última. Me acerqué y les pregunté: oigan, ¿qué hacen? Entonces ellos dijeron: ¡pues una granada! Ahora estamos midiendo cuánto tiempo se tarda en explotar, para luego poner el polvo adentro de una bolsa de plástico envuelta en cinta adhesiva y agregarle la mecha de acuerdo al tiempo que se tarda en detonar. Sencillo. Acto siguiente, lo hicieron y la volaron en la cancha de futbol, salieron corriendo y a nadie le pasó nada. El profesor los observó y les dijo que repararan el agujero y se retiró.

Francamente me quedé pasmada, porque el énfasis era resolver, crear algo nuevo y hasta cierto punto innovador, al hacerlo por ellos mismos con lo que encontraran, pero sin pensar, sin observar daños, o futuros perjuicios y sobre todo responsabilidades. Entonces pensé: “Ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre”. Debe haber conocimiento, uso del conocimiento y reflexión sobre lo que se hace, aprovechar todo el potencial creativo pero para avanzar hacia la construcción. Me quedó claro que, al menos en esta escuela, trabajaban por competencias desde su propio paradigma cultural, desde una visión limitada en la que el uso ético del conocimiento no estaba totalmente presente.   El asunto es, que desde nuestro contexto, estamos casi a punto de hacer lo mismo, es decir contar con una visión limitada de lo que son las competencias, en nuestro caso

equiparándolas con sólo el saber cuando no lo son. Nuestro problema cultural para trabajar desde este paradigma, no está en el uso irreflexivo del conocimiento, sino más bien en que no logramos que los estudiantes lo trasladen en diferentes contextos. No identificamos, en muchos casos, cuál es el conocimiento clave, que no básico, que debe ser aprendido para resolver, para irnos más allá del sólo memorizar hacia el uso racional y ético haciendo el énfasis en la creación constructiva. El problema no es sólo conocer, ni tampoco cómo se conoce, sino cómo utilizamos lo que sabemos para resolver con ética. ¿Cómo podemos dar el salto? ¿Cómo podemos transitar del viejo paradigma del enciclopedismo al paradigma de la resolución pensante y ética?

Para empezar siendo conscientes de que se deben dar modificaciones profundas, que inician por dar una clase diferente, llevarla a cabo en la práctica como lo estipulamos pero adecuándonos a los estudiantes, y también evaluar de una forma distinta, concentrándonos en que lo importante no es que se sepa mucho, sino en que se use y traslade lo importante, lo que resulta clave, a cualquier contexto y situación de manera ética.

Lo anterior sin hacer mención de lo siguiente: aunque se cambiaran los planes de estudio por un paradigma menos pragmático, más concentrado en la construcción del conocimiento per se, el supuesto que estamos abordando: la mejora en los resultados porque se modifica el plan de estudios, tampoco se lograría tan fácilmente, porque existen muchas variables en el contexto que los afectan. Como lo sería la pobreza, el grado nutricional, el acceso a la información que se posea en casa, el nivel educativo de los padres, la capacidad de los estudiantes, la infraestructura escolar, el estatus familiar, las estrategias de estudio, etc. Lo que no quiere decir que la escuela, como institución que reproduce la herencia cultural de una sociedad se vea totalmente limitada por el contexto socio-económico en el cual se instala, sino que, más bien, existen muchas variables que deben ser consideradas para mejorar la calidad educativa que se brinda.

Desde esta perspectiva, el enfoque curricular por competencias no es una solución al problema que plantean los resultados de ENLACE o bien a las evaluaciones que se hacen a los docentes, porque no es con el paradigma del enciclopedismo que se evalúa el paradigma de la resolución pensante; no se puede evaluar lo nuevo con lo viejo. Lo que se instala es una nueva forma de educar cuyo énfasis se encuentra en la resolución de problemas haciendo uso del conocimiento que resulta clave en forma ética.

*INEE, PISA para docentes, La evaluación como una oportunidad de aprendizaje, INEE – SEP, México, D. F., 2005.

Tips del mes:

Establece la coherencia necesaria entre lo que planeas, ejecutas y evalúas, diseña tu práctica docente desde el mismo paradigma; sí es por competencias, diseña situaciones que lleven al estudiante a adquirir el conocimiento que resulta clave para resolver. El conocimiento clave es aquel que te permite construir más por ti mismo, el que te hace comprender, pero también investigar más. Además, utiliza el conocimiento clave para diseñar reactivos en casos y problemas interesantes para resolver por el estudiante a la hora de evaluar, de manera que lo que estés evaluando sean las competencias y no sólo qué cantidad de conocimientos poseen.

Consejos prácticos

1. Establece una coherencia interna entre plan de estudios, programa y práctica docente. Si trabajas por competencias, entonces: diseña situaciones didácticas con secuencias que les permitan resolver una demanda o exigencia concreta, pero luego evalúa eso: en qué medida pueden resolver con el conocimiento adquirido y no sólo qué tanto saben. 
2. Diseña tus clases por situaciones, es decir con casos, problemas, experimentos, proyectos, investigaciones que lleven a los estudiantes a resolver, porque las competencias se desarrollan de acuerdo con la exigencia que enfrentan, a mayor demanda o conflictividad en el contexto mayor competencia se alcanza.
3. Diseña exámenes por casos o problemas, de manera que los estudiantes los resuelvan. No se trata de anular el conocimiento, sino al contrario, de saberlo usar de manera ética, digamos que no nos interesa la cantidad sino la calidad. 

Calidad Educativa Consultores S. C. es una empresa que busca impulsar la calidad en la educación desde la perspectiva del fortalecimiento y actualización de lo procesos de intervención educativa, pedagógica y didáctica que los y las docentes, sus directivos y supervisores realizan buscando responder con ello a las necesidades y el contexto del Siglo XXI. ¡Contrata nuestros servicios!

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