Vol.: 3, 2011/19

Calidad Educativa Consultores S. C. te da la más cordial bienvenida  a nuestro boletín de información cuyo objetivo es difundir reflexiones e ideas sobre la práctica educativa.

En este número abordamos un tema de moda: se oye por ahí que ahora los docentes ya no deben enseñar, que más bien lo que deben hacer es «facilitar» el aprendizaje. Desde la perspectiva de la autora la palabra en sí misma demuestra las características sociohistóricas de la época actual, es un reflejo de los valores actuales: todo debe ser fácil, nada debe ser difícil, lo que trae como consecuencia que estemos dejando de fondo el propósito final de la educación: educar para el mundo futuro que les tocará vivir, que no es fácil sino todo lo contrario.

Este documento es gratuito y se puede distribuir de manera libre siempre y cuando se cite la fuente y se reproduzca respetando la intención original de la autora.

¡Felices fiestas!

Calidad Educativa Consultores S. C. les desea a todos unas muy felices fiestas.

Es nuestro deseo que el próximo año todas y todos los mexicanos encontremos mejores caminos para salir adelante, crecer, desarrollarnos y sobre todo vivir en paz y armonía entre nosotros. Para reflexionar un poco sobre esto un poema:

Luciérnagas

A las cinco de la tarde cuando el resplandor se queda sin brillo

Y el jardín se sumerge en el último hervor dorado del día

Oigo el grupo bullicioso de niños que salen a cazar luciérnagas.

Corriendo sobre el pasto se dispersan entre los arbustos,

Gritan su excitación, palpan su deslumbre

Se arma un círculo alrededor de la pequeña

Que muestra la encendida cuenca de sus manos titilando.

Antiguo oficio humano este de querer apagar la luz.

¿Te acordás de la última vez que creímos poder iluminar la noche?

El tiempo nos ha vaciado de fulgor.

Pero la oscuridad sigue poblada de luciérnagas.

Gioconda Belli, poetisa nicaragüense

Facilitar o educar

Dra. Laura Frade Rubio (R)

En el lenguaje de moda se escucha decir que el docente ahora adquiere un  nuevo rol, que ya no tendrá que enseñar sino que ahora es «un facilitador». Su función es promover el aprendizaje mediante la realización de actividades muy participativas en donde el estudiante deberá construir el conocimiento mediante el análisis de escenarios de aprendizaje, con preguntas, una mínima intervención y con muy poca dirección. Se asume que gradualmente el alumno o alumna regulará su propio aprendizaje mediante tareas interesantes y motivadoras en un ambiente que lo posibilite. Se dice que el maestro o maestra proveerá lo necesario para que el estudiante  construya el conocimiento por sí mismo, es en esta medida en que facilitará el proceso.

Las premisas anteriores no son más que una más de las expresiones del mundo liberal actual, en donde las sociedades democratizan sus estructuras de autoridad, principalmente ligadas a la dimensión de los derechos civiles, los que tienen que ver con la persona y el ejercicio de su libertad. Es decir que hoy está permitido pertenecer a cualquier religión, ir a cualquier escuela, vestirse como uno quiera, profesar su adherencia a grupos o bandas, tener cualquier tipo de orientación sexual, trabajar en lo que uno quiera y hacer lo que quiera, sin tener sanciones sociales, críticas, discriminación o menosprecio. ¡Gracias a la vida porque por fin llegamos a ese momento y salimos del oscurantismo¡ 

Este proceso de liberalización se inicio con la caída de la aristocracia en Francia en la Revolución francesa. Las ideas de igualdad, libertad y fraternidad, iniciaron la ruptura de las ataduras sociales que hoy se consolida y todo aquello que lo impedía ha ido cayendo: las barreras de género para las mujeres, las de raza para quién no es hombre blanco, las de clase social para quién nació pobre puesto que hoy se permite la permeabilidad social, ascender por el trabajo o bien por el dinero; así como todas aquellas barreras que condicionaban el comportamiento social a una sola manifestación.

De este proceso de democratización emerge igualmente la necesidad de democratizar la escuela, de acabar los viejos sesgos autoritarios en el que la autoridad erigida en el director y los docentes era casi absoluta, podían hacer lo que quisieran con los niños y las niñas, ellos decidían que hacer con ellos, a pesar de que en algún momento de la historia se les consideraba como adultos. Así, pasamos muy gradual y lentamente de la premisa: la letra con sangre entra, a los procesos constructivos en donde el sujeto autoregula su propio aprendizaje y en los cuáles el papel del docente disminuye para dar paso a que el estudiante salga adelante por sí mismo.

En la historia de la educación este rompimiento de los procesos autoritarios en la enseñanza no es nuevo, ya que han sido muchos los grandes pedagogos que impulsaron la construcción de nuevas prácticas. Sería interminable nombrar en un artículo a todos, pero si analizamos el rol del docente y su autoridad en el proceso educativo y el rol del niño, fueron prácticamente los pensadores de antes, durante y después de la Revolución Francesa que cuestionaron lo que debe hacer el primero, para dar paso a la acción del segundo, es decir que en el proceso educativo deja de definirse sólo por lo que debería hacer el docente para darle su lugar a lo que deberá ser y hacer el educando. Si bien hubo algunos pensadores que lo mencionaron antes, la línea general estaba centrada en que la educación se concentraba como proceso de reproducción social en lo que el adulto experimentado debería hacer y no en lo que haría el estudiante.

Así, en el Siglo XIX y XX emergen educadores que se concentran en el papel del niño y la niña, entre ellos: Froebel,Decroly, Kilpatrick, Montessori, Dalton, Cousinet, Washburne Freinet, y otros muchos hasta llegar al extremo de A.S. Neil con su escuela en Sumerhill que radicalizaba la postura y se concentraba en la no directividad y en la libertad total del sujeto para decir no a lo que se le ordenaba, lo que implicaba el establecimiento de instituciones escolares en donde la máxima autoridad era la asamblea de estudiantes que decidía en colectivo lo que se debería hacer o no, esto además de la decisión individual en donde sí el estudiante no quería entrar a clase pues simplemente no lo hacía. 

En estos vaivenes históricos en los que las propuestas pedagógicas se concentran en definir lo que debe hacer uno u otro actor, lo que realmente se está discutiendo es, y de manera separada, quién tiene prioridad en la relación, siendo que la perspectiva de cada sector se apoya firmemente en argumentos de que «así aprenden mejor los estudiantes». Así, mientras unos señalan que lo más importante es el educador otros dicen que el educando, asunto que emerge cíclicamente en una dialéctica que nunca termina por consolidarse en una síntesis. 

Desde la perspectiva del pensamiento complejo de Edgar Morín, esta visión que se sitúa en el análisis de lo que debe hacer sólo uno de los elementos del proceso educativo para diseñar modelos, en este caso el estudiante o bien el docente, por separado y sin relación; trae como consecuencia que precisamente no se observen todas las variables que se establecen en la misma. Por lo que es indispensable observar la relación entre ambos actores, así como el contexto en el cual se mueven para identificar qué es lo que debe hacer cada uno en el mismo. El proceso entonces no es sólo de enseñanza, ni tampoco de aprendizaje, tampoco es el docente facilita y el estudiante aprende, ni mucho menos: el docente enseña y el estudiante aprende. Es todo esto junto a la vez, simultáneo, es una RELACION DE APRENDIZAJE MUTUO en donde cada uno adopta roles que pueden ser intercambiables, a veces uno enseña otras aprende, otras aprenden ambos o enseñan ambos, pero en ella el rol del docente es «EDUCAR», es cumplir con la función social que la sociedad le ha otorgado que es la de garantizar que las nuevas generaciones logren salir adelante, adaptándose al medio natural, social y cultural al mismo tiempo en que lo transforman para vivir mejor, ser mejores y estar mejor. Es por tanto una relación compleja y como tal debe ser observada, existe uno porque existe el otro: ¿de quién se es maestro si no de alguien? ¿de quién se es alumno sino de un docente? Y si bien es cierto que Paulo Freire decía que «nadie educa a nadie, los seres humanos se educan entre sí mediatizados por el mundo», el contexto en el que lo decía era el de la alfabetización de adultos, el de la andragogía en donde la adquisición de la lecto-escritura era más bien una herramienta para transformar la realidad, que el proceso que se lleva a cabo con un niño o niña que apenas se enfrenta al mundo. Más aún, tener acceso a la educación es un derecho que se ejerce porque existe un educador y un educando que se relacionan entre sí.     

No obstante, esta relación se ve amenazada porque actualmente la tendencia centra el esfuerzo en definir lo que debe hacer el estudiante minimizando lo que debe hacer el docente, asunto que es parte natural del momento histórico que vivimos. Este es un momento de la historia cuya característica principal es precisamente el ultra liberalismo total: económico y civil, no necesariamente político. La expresión de que ahora el docente deberá ser un facilitador, no es más que una manifestación más de este liberalismo creciente que raya ya en el anarquismo social: que cada quién haga lo que se le da la gana, olvidando que existe un convenio social, un orden establecido en una constitución que establece los límites de la libertad individual (tu libertad termina donde comienza la del otro) y los límites de la autoridad representada por el estado (tu autoridad termina cuando el pueblo lo decide), de manera que además de que todo se permite, existe una condición subsecuente en la que todo debe ser «fácil». Es decir a lo libre se le agrega el concepto de lo fácil. En esta sociedad nadie es libre si no es fácil es decir sino hace lo que quiere fácilmente.  

Así las cosas en dicha sociedad anárquica social y fácil en la que todos debemos tenerlo todo fácil y debemos acceder también a esto fácilmente, valga la redundancia, nada debe costar trabajo: ni comprar un carro, ni comprar una casa, ni siquiera una página web, ésta deberá ser «amigable», más aún la escuela deberá ser fácil, la lectura deberá ser fácil, todo lo que el estudiante haga será acreditado, nada debe costar trabajo. No es de extrañar entonces que tengamos un nuevo producto: «los ninis» porque sí se les  enseñó que en el mundo actual lo libre es igual a fácil, pues cuando se tienen las primeras dificultades que emergen en la vida, se aprendió a rendirse «fácilmente».

No estoy criticando la democracia, ni los bienes que se obtienen de ella ni mucho menos de liberalismo que emerge con la misma. Más bien lo que critico profundamente es la ruptura de mínimos convenios y acuerdos sociales que nos permiten salir adelante como comunidad y sociedad. Creo profundamente en las leyes, en los derechos humanos de mujeres, niños, hombres, personas que padecen discapacidad y en todos los demás que se me escapan. Creo que debe haber una autoridad que regule de acuerdo a unas leyes que en teoría han sido consensadas por la mayoría y aunque puedo no estar de acuerdo con esta última  me puedo someter a ella. Pero lo que sí en definitiva cuestiono es que le heredemos a los niños y a las niñas una interpretación falsa de la democracia en donde todos podemos aprender y hacer lo que se nos da la gana de manera fácil, porque esto es labrar un destino de individualismo total en donde sólo impera el yo y no el nosotros.  

La pregunta es sí se puede considerar como educación un proceso en el que todo es fácil o bien se facilita, si este es el papel del educador, y sí debemos cuestionar las nuevas modas desde una perspectiva histórica con la que identifiquemos que sí bien debemos modificar substancialmente nuestra práctica para que esta responda al Siglo XXI, jamás debemos olvidar que nuestro papel es educar y que esto es un ejercicio de anticipación en el que el educador observa hacia futuro las metas hacia las cuáles debe llevar a los estudiantes para que logren salir adelante en la vida que les tocará vivir, exigiéndoles, llevándoles hacia la superación que cuesta trabajo y frente a la cual se debe tener ahínco, fuerza de voluntad y deseos de superación.

Más aún, si lo que queremos es desarrollar competencias, éstas no se desarrollan en ambiente de lo fácil, sino por el contrario en el ambiente de lo difícil, frente a la complejidad de la demanda. La persona competente se despliega así como competente porque puede resolver lo que no es fácil. Por esto no se trata de facilitar, al contrario se trata de diseñar rutas de aprendizaje en las que el estudiante sea capaz de enfrentar lo difícil.

Ser docente, y para terminar, no es tomar la vía más fácil, al contrario es tomar la más compleja en donde al visualizar todas las variables aprendamos a saber intervenir en el proceso educativo, a veces más, a veces menos. No hay reglas, es la necesidad del estudiante, lo que él o ella necesita lo que define en qué medida intervenimos o no. No es un asunto de pensamiento o afirmaciones simples, así habrá quién necesite una explicación, pero habrá quién no, en otros momentos será necesario decir no y poner límites, lo importante es decidir cuándo intervenir y de qué manera para lograr la meta, esta es la mediación que históricamente hemos establecido los adultos y si bien puede y pudo haber tenido muchos errores históricos como el ser autoritario, despreciar la opinión de los niños y niñas, no considerarlos, etcétera, también está mal el permitirlo todo, el dejar hacer, dejar pasar, es también una forma de enviar el mensaje de que las nuevas generaciones no nos importan, y esto no construye, destruye. Nuestra síntesis en la intervención deberá estar basada precisamente en eso, en una mediación que podría definirse como democrática, en donde la autoridad existe pero se basa en el respeto al pleno derecho de aprendizaje del educando.  

Valga la reflexión para las fiestas decembrinas que nos hacen recordar que la construcción de un mundo basado en la solidaridad, la confianza y los acuerdos sociales es necesaria asunto que va más allá del mundo de lo «fácil». 

Referencias

Franciso Larroyo, Historia General de la Pedagogía, Editorial Pórrua, México, D. F.  1981.

Laura Frade, Diseño de situaciones didácticas, Mediación de Calidad S. A. de C. V. México, 2011.

Laura Frade, Inteligencia educativa, Mediación de Calidad, S. A. de C. V. , México, 2011.

Sabías que…

1. Las personas más exitosas a lo largo de la vida no son las más inteligentes sino las más tenaces y dedicadas, las que se esfuerzan más.

2. Lo anterior tiene que ver con las funciones ejecutivas, que son las habilidades de pensamiento que se encargan de regular el desempeño de una  persona y que son: la posibilidad de elegir un estímulo, concentrarse en él, tener iniciativa para trabajar con él, la voluntad para hacerlo, planear, ejecutar, regular, evaluar y terminar la acción que se realiza con dicho estímulo, así como regular las emociones mientras se lleva a cabo este proceso. 

3. Dichas funciones ejecutivas se encuentran en los prefrontales, la parte del cerebro que se encuentra en dirección a la frente y que si éstos se dañan la persona pierde la capacidad de iniciar, ejecutar y terminar la acción.

4. Las funciones ejecutivas son educables y son la base de la persistencia y el logro de los objetivos, es decir que se desarrollan a lo largo de la vida, que una persona deberá aprender a elegir el estímulo, regularlo, planear y ejecutar la acción sobre el mismo de manera persistente, sin dejar de hacerlo aun que la tarea sea difícil. 

Tips para el salón de clase

1. Crea situaciones de trabajo complejas para tus estudiantes, no se trata de hacerles la vida fácil, sino de que aprendan a enfrentar lo difícil, esto quiere decir que deberán aprender a enfrentar problemas, hacer proyectos, resolver casos en los que tengan que adquirir el conocimiento para resolverlos, pero además en los que tengan que pensar y usar la creatividad.

2. Cuando diseñes situaciones didácticas para tus estudiantes incluye actividades en las que tengan que adquirir el conocimiento leyendo varios libros, sacando información, resumiéndola, de manera que aprendan a buscar para resolver. Para hacerlo brinda cierta estructura como por ejemplo una guía sobre cómo se hace un resumen, o bien los elementos básicos que deberá incluir. No se trata de hacer un cuestionario, sino de que ellos aprendan a priorizar lo que es importante en la información que encuentran.

3. Exígeles buenos y laboriosos productos, que no se queden a medias, que realmente pongan todo el esfuerzo de que son capaces porque así es la vida, difícil como ella sola. Si los papás no lo entienden porque ahora ellos también son amantes de lo fácil, inclúyelos en un proceso educativo en donde aprendan que lo más importante no es protegerlos sino enseñarlos a enfrentar la vida. 

Calidad Educativa Consultores S. C. es una empresa que busca impulsar la calidad en la educación desde la perspectiva del fortalecimiento y actualización de lo procesos de intervención educativa, pedagógica y didáctica que los y las docentes, sus directivos y supervisores realizan buscando responder con ello a las necesidades y el contexto del Siglo XXI. ¡Contrata nuestros servicios!