Vol.: 06, 2013/39


¡Felices fiestas!
 
Para que pueda ser,
he de ser otro,
salir de mí, 
buscarme entre los otros, 
los que no son si yo no existo, 
los otros que me dan 
plena existencia. 
 
Octavio Paz
Fragmento, Piedra del Sol, 1957

Calidad Educativa Consultores S. C., te envía el artículo del mes de diciembre con motivo de la Navidad: «Valores, interculturalidad y globalización», que explora la relación entre los valores culturales y su transformación por la globalización particularmente a partir de las grandes fiestas como la Navidad, sus implicaciones en la cultura propia y en los intercambios que se llevan a cabo entre diversas culturas a través de los medios de comunicación.

Este documento es gratuito y se puede distribuir de manera libre siempre y cuando se cite la fuente y se reproduzca respetando la intención original de la autora.

Valores, interculturalidad y globalización

Dra. Laura Frade Rubio

Fiestas, mitos y ritos

Tradicionalmente es en las fiestas de diciembre que se hacen patentes los valores que tenemos, buscamos y proyectamos los mexicanos: la unión familiar y el amor que la sostiene, la alegría, el hecho de compartir con los demás lo que se tiene, e incluso lo que no se posee, así como el hecho de estar juntos con todos aquellos que conocemos y que consideramos parte del nicho familiar. Lo anterior se demuestra en la realización de múltiples fiestas con los nuestros, así como con otros que consideramos no tan privilegiados y entre los cuáles intercambiamos regalos, deseos y bendiciones.

Los valores mexicanos en torno a las fiestas de diciembre emergen de una trayectoria histórica que surge tanto de las prioridades que ya poseían los pueblos indígenas, mismos que se observan en la actualidad entre ellos, como la solidaridad, la vida en comunidad a partir de la familia; así como de los que nos trajeron los españoles con sus fiestas: las posadas, la cena de Navidad y la fiesta del fin de año en las que a partir del nacimiento del Niño Dios, se celebra la venida de Jesucristo al mundo y con él los valores que enseñó: el amor a los demás a pesar de que nos hagan daño, el perdón, la unión, así como compartir con los otros lo que se tiene.

De hecho para los no creyentes, la Navidad y las fiestas de diciembre suelen o deberían representar los valores que se encuentran detrás de estas tradiciones con los que sí se comulga más allá de las creencias religiosas que profesan los cristianos, porque esta es una forma de promover lo que si se puede tener en común con ellos y ellas. Esto porque las fiestas Navideñas son tan bonitas que mucha gente las celebra aunque sea ateo o bien agnóstico.  

Así nuestras fiestas Navideñas están llenas de símbolos, tradiciones y costumbres católicas que representan los valores que se tenían en aquellos tiempos iniciales de la Colonia, como pegarle a la piñata con la idea de golpear originalmente a los pecados capitales en cada uno de sus 7 picos, entre ellos: la lujuria, la gula, la avaricia, la codicia, la pereza, la ira, la envidia y la soberbia; o bien la venida del Niño Jesús del 24 al 25 de diciembre que traía regalos a los niños y niñas que se habían portado bien, aunque en realidad los regalos más importantes los traían, y los siguen trayendo, los Reyes Magos el 6 de enero, así como lo hicieron hace más de 2000 años con el Niño Jesús al entregarle oro, incienso y mirra.

En la actualidad estos valores, costumbres y tradiciones entran en contacto con otros que provienen de otros países tanto por la relación que se da a partir de los medios de comunicación (televisión, Internet, radio, películas, etcétera), como por el intercambio comercial que ofrece miles de productos con significados similares pero distintos. Por ejemplo, los Santa Clauses que se venden en figuras para adornar los árboles de Navidad que sustituyen la creencia de que era el «Niño Dios», que traía los regalos el 25 de diciembre o bien los Reyes Magos el 6 de enero.

No obstante, los valores de fondo se parecen en mucho a los que se generan por las mismas fiestas en otros países, con sus matices y con sus particularidades, principalmente a los que cuentan con la misma religión cristiana, sea Católica o bien de otra denominación, porque tienen el mismo origen. Es decir que los mitos o sea las creencias que están detrás de los ritos, es decir de las tradiciones y costumbres, pueden similares, parecidos e incluso y en algunos casos muy particulares hasta iguales.

Sin embargo, el hecho de que los medios de comunicación difundan lo que sucede en las mismas fiestas en otros países, implica que muchas veces se van modificando las costumbres, tradiciones y los eventos culturales del país que los recibe, lo que muchas veces cuestiona fuertemente si debemos entrar o no en contacto con las demás culturas ya que mediante el contacto se modifica lo que se considera «nuestro».

Esto no sólo se observa sólo en Navidad, también en las celebraciones del Día de Muertos en las que ahora también contamos con las típicas calabazas que se usan en Estados Unidos y con las brujas que emergen en la cultura inglesa.

Es decir que nuestras costumbres y tradiciones no son estáticas y se han ido modificando por el contacto con las culturas con las que hemos ido teniendo relación desde la Colonia Española hasta la fecha y cambian tanto los mitos como los ritos que se encuentran dentro de ellas. 

Intercambio cultural y globalización

La pregunta que emerge es: ¿qué debemos de impulsar en los niños y en las niñas que queremos educar, qué costumbres, tradiciones con sus creencias y valores respectivos queremos promover: los nuestros o los que emergen y se dan en otros países?

Desde una postura muy nacionalista lo importante sería conservar a toda costa lo que consideramos propio, lo que nosotros tenemos, nuestras creencias, tradiciones y costumbres que representan ciertos valores, como si éstas fueran totalmente estáticas y sin considerar que, como hemos mencionado anteriormente se modifican con el tiempo, con la cultura y con la sociedad que de por sí es dinámica.

No obstante, en el contexto globalizador actual lo importante es aprender a identificar lo propio y lo ajeno desde una visión en la que lo que resulta prioritario es compartir el valor que representan y no sólo la proyección cultural que se refleja en una costumbre o tradición; es decir lo crucial es la conservación del mito y no sólo del rito, porque realmente la prioridad es el fondo de las cosas. Es decir que conservar el mito fuertemente vinculado al rito que lo refleja nos llevaría a demostrar que contamos con valores propios y que al analizar los de otras culturas nos podríamos vincular con ellas más allá de la raza, la religión, el género, la etnia o cualquier otras categoría social.

Esto es importante mencionarlo porque lo que sucede a veces es que el rito pierde el mito, por ejemplo nos fascinan las piñatas pero no sabemos de dónde vienen ni porque se hacen, lo mismo sucede con las posadas que eran una representación teatral que se llevaba a cabo por parte de los primeros evangelizadores para que se conociera la historia de Jesús. Es decir que cuando se pierde el mito entonces se corre el riesgo de que cualquier otro mito lo sustituya, valga la redundancia, así la piñata es meramente un motivo de diversión que no de reflexión que incluso puede resultar agresiva puesto que enseña a pegarle a las cosas; en lugar de aprender que lo importante es deshacerse de los propios errores o defectos que dañan nuestras relaciones, lo que sería una interpretación más actual de los 7 pecados capitales…

Muchos dirán que una postura que se rige por el mito, es decir por las creencias y valores de manera prioritaria en lugar de guiarse por los ritos, las tradiciones y costumbres que se realizan, implicaría ir perdiendo lo propio para asimilar lo ajeno, pero no es así, porque de hecho lo que sucede en la actualidad es que hemos perdido lo valioso de las creencias que teníamos que son los valores que se vinculaban a los ritos que son las tradiciones, entonces ahora tenemos fiestas casi sin sentido, muy materialistas, en las que llevamos a cabo costumbres sin saber por qué se hacen.

Por otro lado y contrariamente a lo anterior, existen lecciones interesantes a aprender de los migrantes que se van a otros países, ya que si bien es cierto que el contacto con otras culturas y religiones modifican sus pautas y creencias, también lo es que es precisamente por encontrarse con otros que son diferentes que afianzan los valores y costumbres culturales que se poseen. Basta con ver a los migrantes mexicanos que viven en Estados Unidos, si bien es cierto que adoptan algunas costumbres norteamericanas, son mucho más «mexicanos» que nosotros, se enorgullecen de serlo, festejan nuestras fiestas con más ahínco, orgullo y felicidad que los que estamos aquí que ya hemos caído en la rutina de hacerlas.

La realidad es que es precisamente el intercambio cultural con una mente abierta con otras naciones, culturas, costumbres, religiones y tradiciones, lo que hace que valoremos lo nuestro, que busquemos afianzar el mito junto al rito, al mismo tiempo en que también apreciamos lo ajeno. Es decir que no es cerrándose a conocer a otros de una manera ortodoxa y netamente nacionalista que una cultura se conserva, sino por el intercambio racional y pensante que permite identificar hasta dónde llega lo nuestro y hasta dónde no, qué es lo que compartimos como valor y cultura universal y qué no, pero además qué debemos conservar y qué deberíamos cambiar porque nos hace daño para ser mejores personas, cultura, sociedad y país.

Un buen ejemplo de un intercambio cultural es la perspectiva de género, misma que identifica los estereotipos, costumbres y tradiciones que se le adjudican a lo femenino y a lo masculino en cada cultura y que por tanto se pueden cambiar porque no dependen de un hecho biológico sino de un hecho histórico que es modificable. Así, mientras que en China se observaba la costumbre de no dejarle crecer los pies a las niñas amarrándoselos para que se movieran de forma coqueta, lo que les causaba estragos ortopédicos a la larga además de mucho dolor, en México era común, y todavía lo es, que no se manden a las niñas a la escuela porque se piensa que para qué van a estudiar si de todas maneras se van a casar y las van a mantener, lo que obviamente les hace daño, puesto que en la mayoría de los casos no es cierto. Actualmente muchísimas mujeres trabajan a la par de sus maridos, esposos o compañeros pero en condiciones de desventaja, ganando menos porque no fueron a la escuela.   

De ahí que retomar la visualización de los impactos culturales de género es un aporte valioso que proviene actualmente de la cultura anglosajona, pero que fue una idea que se originó en la Revolución Francesa cuando Olimpia De Gouge escribe la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, en la que declara que las mujeres tienen los mismos derechos que adquirieron los hombres con la Revolución, asunto que no se ha logrado hasta mucho tiempo después tanto en ese país como en los otros.

A partir de entonces las mujeres de toda Europa, incluyendo a las mujeres inglesas retomaron estas ideas, lo que culmina en la definición clara de lo que es género y lo que es sexo cuando Ann Oakley en los años setenta del siglo pasado, una socióloga y escritora inglesa identifica que la construcción cultural de género no es igual que la base biológica que determina si alguien es mujer o hombre, esclareciendo que los estereotipos, creencias, costumbres y tradiciones que se adjudican a lo femenino y a lo masculino, no dependen de la biología sino de lo que se construye en cada cultura, sociedad y momento histórico.

Esta aportación hoy es valorada en el mundo entero, no se considera un bien sólo propiedad de los ingleses, y tan es así que las Naciones Unidas retoma esta idea como la base para el diseño de las políticas públicas de los países miembros, identificando que todo lo que se haga desde los estados nacionales debe contemplar los impactos diferenciados de género de manera que se logre la igualdad de derechos y la equidad en las condiciones entre los hombres y las mujeres. Es decir que si los mitos, creer que las mujeres son menos, se modifican se cambian también los ritos que los acompañan, no enviarlas a la escuela, por ejemplo. 

Esto nos lleva a visualizar como el intercambio que se realiza entre naciones, culturas, pueblos y personas, y que emerge de un proceso de construcción consciente y racional, conlleva a la posibilidad de construir valores culturales más sólidos que cuando se permanece cerrado a todo tipo de relación.

Si bien también existen ejemplos de lo contrario, por ejemplo la expansión gigantesca del gratifiti que comienza en Inglaterra con Jack el Destripador en 1888, continua con la expresión antisemita durante la Segunda Guerra Mundial en Alemania, y se consolida en Estados Unidos en 1950 con la muerte de Charles Bird Parker, un gran músico de Jazz y que se extiende hasta 1960 con Combread y su socio Gassek que pintaban las paredes, también es importante considerar que cuando se generan los intercambios culturales si éstos se hacen de manera razonada y consciente nos llevan a construir mejores sociedades. Es decir cuando somos capaces de articular el mito y el rito en acciones específicas que están siendo asimiladas conscientemente por los sujetos que los realizan.   

Conciencia en el intercambio cultural en la globalización

Identificar que existen intercambios positivos y negativos debido a la interculturalidad implica también considerar que para que se logren los primeros que no los segundos, debe haber cierta conciencia en el intercambio, en el posible canje o trueque entre lo que es nuestro y lo que no lo es; de manera que conlleve a una diferenciación pensante entre lo que podríamos observar como modificable de lo propio porque nos hace daño, y lo que no es porque es nuestro y nos construye y reconstruye como una sociedad más humana. Esto trae como consecuencia además, observar que podemos adoptar algo que no tenemos aún pero que valdría la pena poseer porque hemos comprendido que es valioso adquirirlo.

Dicho intercambio entra en un proceso de interculturalidad, mismo que se conceptualiza como un trueque entre culturas que se consideran iguales, en las que no existe una hegemonía o dominio entre una y otra, lo que favorece su convivencia, integración, comprensión y enriquecimiento mutuo, para lo cual existe horizontalidad en la comunicación, respeto entre los integrantes que participan y aceptación de las diferencias que se observan.

Esto conlleva a la creación de sinergias, es decir a un trabajo conjunto que no se identifica como la suma de trabajos iguales pero separados, sino como tareas que se integran para producir algo mejor de lo que pudieran hacer cada uno por su lado, concepto que emerge de la teoría de los sistemas que retoma el principio lógico de la filosofía Aristotélica que señala que: el todo es más que la suma de las partes y que posteriormente fue retomado y popularizado en los trabajos arquitectónicos de Richard Burminister Fuller en los años 50 del siglo pasado.  

Desde esta perspectiva, los niños, niñas y jóvenes deben aprender a crear y establecer intercambios culturales entre ellos y las personas provenientes de otras naciones, sociedades y religiones que los lleven a observar sus propias creencias, valores, tradiciones y costumbres de una forma razonada, pensada y consciente para cuestionar sólo aquello que les hace daño o bien que podría adquirirse por ser positivo y porque actualmente no se posee como mito y su respectivo rito, pero que en las otras culturas se identifica como algo que las engrandece.

Esto más allá de ser una necesidad de aprendizaje que emerge del intercambio continuo que emana de la globalización y del comercio, debe ser considerado como una necesidad de enseñanza, es decir los padres, madres y docentes deben impulsar y crear ambientes, condiciones y actividades que lleven a los niños y niñas a construir su capacidad para observar el intercambio cultural desde una perspectiva razonada que no sólo se establezca porque los medios de comunicación o el comercio lo promueven, sino porque existen oportunidades previamente diseñadas y establecidas que de manera sana y hasta cierto punto dirigida, promueva que se logren ciertas metas que han sido establecidas por los educadores. 

Un ejemplo exitoso de un intercambio cultural pensante

Un ejemplo de esto es el programa Connecting Classrooms, (Conectando los salones de clase) que impulsa el British Council, una organización no gubernamental internacional de origen inglés, que busca la formación de sociedades sustentables y mutuamente benéficas a partir de la relación entre escuelas y sistemas escolares tanto en el Reino Unido como en los 180 países con los cuáles tiene relación. Estas alianzas tienen como meta desarrollar en los estudiantes más jóvenes la conciencia cultural y las habilidades que necesitan para crecer y llegar a ser ciudadanos internacionales, siendo contribuidores positivos tanto en la vida de sus comunidades como en el trabajo de la sociedad global (British Council, 2013) .

Lo anterior implica el intercambio cultural entre su país y el resto del mundo mediante el contacto directo entre las aulas de Gran Bretaña y las aulas del resto del mundo de manera que al ingresar a una página web se establezcan alianzas de aprendizaje entre los estudiantes británicos y los estudiantes de otros países. Esto conlleva al diseño y elaboración de proyectos de trabajo conjuntos que incluso llegan a tener financiamiento si son aprobados por esta institución, lo que no quiere decir que los proyectos dependan de este apoyo, ya que se pueden llevar a cabo en clase y sólo con los recursos con los cuenta en las escuelas.

Esta es una idea francamente innovadora y revolucionaria porque más allá de que los niños, niñas y jóvenes entren en contacto mediante cartas, correos electrónicos, mensajes de texto y postales, lo cual ya es un aprendizaje intercultural en sí mismo; lo que se lleva a cabo también es un intercambio consciente entre dos sociedades, de manera que sin perder lo propio se conozca lo ajeno, y al hacerlo se refuerce tanto lo que es nuestro como que se aprenda lo bueno y positivo de la cultura con la cual se entra en contacto.

Pongamos por ejemplo un proyecto áulico que busca realizar un maestro de Yemen y que solicita otra escuela del mundo que quiera participar con él y que dice en inglés:

«Hi friends, My name is Hassan Aljabobi. I am the Coordinator of the Orphanage School. It’s in Sana’a, the Capital city of Yemen. My projects are:

1. Every flag tells a story/ tale

2. World Famous Characters

3. Our Landmarks of my Town

I am looking for oversea partner so share me anyone of these projects from anywhere. If you are interested in them and you are willing to join us. Reply now. I’d be very happy to be my partner.

Best Regards,

Hassan».

Traducción realizada por la autora:

«Hola amigos, mi nombre es Hassan Aljabobi. Soy el Coordinador del una escuela orfantato en Sana’a la Ciudad Capital de Yemen. Mis proyectos son:

1. Cada bandera nos dice una historia/ leyenda

2. Personajes famosos del mundo

3. Los puntos de referencia de mi pueblo

Busco a un compañero del exterior que quiera compartir conmigo cualquiera de estos proyectos, puede ser de cualquier lugar. Si les interesa escriban para unirse. Contesten ya. Yo estaría muy contento de que fueran mis compañeros.

Saludos,

Hassan».

A lo que el maestro obtuvo una respuesta rápida de una maestra de Bangladesh con la cual ya se encuentra trabajando.

Actividades como las anteriores, conllevan a impulsar que con el contacto entre estudiantes se lleve a cabo un aprendizaje colaborativo, ya no sólo con pares culturales cuyos códigos de conducta y relación son conocidos como el trabajo de equipo que se da en clase, sino con los niños, niñas y jóvenes provenientes de otros países que pueden ser diferentes, aprendizaje que resulta básico y primordial en una sociedad global como la nuestra. 

Además, participar en un programa así, en el que los estudiantes se ponen en contacto dentro del aula y bajo esquemas de relación para la realización de proyectos conjuntos, se impulsa un valor agregado en cualquier aprendizaje, ya que además de aprender los contenidos propuestos en los proyectos áulicos, diseñados por los y las docentes que participan, aprenderán a hacerlo con pares que pueden ser de las mismas edades o no, puesto que se pueden practicar el inglés con grupos de edades menores, en otra lengua que no es la suya y en contextos culturales distintos al propio. 

Otro aprendizaje importantísimo en el Siglo XXI es el desarrollo de lo que la autora llama la «metacognición cultural», es decir la capacidad para observar como una cultura determinada afecta a cada sujeto y por lo tanto qué se puede conservar de la misma y qué se puede modificar. Por ejemplo, como mujer cada una de nosotras puede identificar que existen pautas culturales que nos hacen daño, como cuando no se permite que las niñas y jóvenes no sigan estudiando, o bien identificar que es precisamente por la acción de las mujeres que las familias generalmente conservan la unión que las preserva, asunto muy loable y que las convierte en el bastión familiar por excelencia, pero que debería ser compartido por todos los miembros de manera que los lazos que la mantienen junta se fortalezcan. 

Esta capacidad, la metacognición cultural, se desarrolla más cuando entramos en contacto con otras culturas, ya que es la diferencia entre nosotros y los otros, la que nos lleva a observar lo nuestro con más detenimiento, se desarrolla entonces la capacidad de análisis y crítica para determinar lo que es bueno y debemos conservar a nivel personal, familiar, comunitario y aún social, pero también lo que podemos cambiar o modificar de nuestra propia cultura porque podemos vivir en otras condiciones.

Por ejemplo, la conceptualización del trabajo como «castigo divino, carga, o asunto que debe pasar pronto», como cuando decimos: «Yupi, es jueves…» señal de que pronto será viernes para poder divertirnos, es muy mexicana. En cambio la observación del trabajo como don, como algo deseable porque cuando se cuenta con él se puede salir adelante, vivir y pagar las cuentas, y por lo tanto hay que dar gracias por el mismo, tiene un origen anglosajón.   

Por lo tanto, participar en un programa así es francamente necesario para los y las estudiantes mexicanos de cualquier edad, puesto que coadyuva a fortalecer nuestros valores y a construir otros que si requerimos tener.

Imaginemos por ejemplo, que nuestros estudiantes puedan identificar que para el Reino Unido los valores más importantes que se promueven desde la escuela buscan que se viva en paz mediante la construcción de una sociedad cohesionada por la democracia como valor, las relaciones respetuosas entre sus miembros, la responsabilidad, la herencia cultural y las tradiciones y los valores cívicos. La pregunta que emerge entonces, es: ¿qué podemos aprender de los británicos en este contexto? ¿Perseguimos lo mismo? ¿En qué somos iguales y en qué somos diferentes? ¿Qué les podemos aportar?

Más aún, en una encuesta nacional sobre valores a nivel de la familia y de la comunidad del una organización del Reino Unido, los británicos señalaron que sus valores son: el cuidado de los otros, la familia, la honestidad, el humor, la alegría, la amistad, la justicia, la compasión y la transparencia y la rendición de cuentas. Lo que en un intercambio cultural con nuestra propia cultura nos llevaría afirmar que tenemos valores similares en cuanto a la familia, la alegría y la amistad, pero no necesariamente con respecto a la honestidad, la transparencia y la rendición de cuentas, ya que por el contrario somos una sociedad bastante corrupta, nuestros niveles de corrupción inician desde que damos mordidas en la calle a los funcionarios públicos, hasta que compramos piratería o bien existen robos gigantescos de la riqueza nacional en nuestras empresas públicas. Este hecho se proyecta en que mientras el Reino Unido se encuentra en el lugar 14 de corrupción en el mundo, México está en el 106 según los datos de Transparencia Internacional, por lo tanto podríamos aprender un poco de los ingleses.

No estamos afirmando con esto que los británicos sean mejores que nosotros, sino que en un intercambio cultural podemos aprender valores que nos caerían muy bien si nos apropiáramos de ellos para ser una mejor sociedad mexicana.

Conclusiones

Por lo anteriormente mencionado, es en los contextos de intercambio que emergen de la globalización actual que se pueden construir este tipo de relaciones y de aprendizajes de manera eficiente y a la vez muy económica sólo contando con una computadora e Internet; y si bien siempre podemos tener posiciones encontradas sobre la globalización puesto que se van unificando varios patrones culturales, la realidad es que es precisamente en el contexto global en el que se reivindica la diversidad, el valor de la misma, la posibilidad de que existan diferentes a nosotros y que se valga la pena serlo sin miedo. No se trata por tanto de construir la homogeneidad cultural, sino por el contrario de vivir la diversidad y la heterogeneidad a partir de entrar en contacto con la diferencia de manera pensante y consciente.

Lo anterior conlleva a la observación de que ha sido precisamente en los contextos más nacionalistas o bien puritanamente nacionalistas en los que se han dado y se han generado las matanzas más violentas y las persecuciones culturales más arbitrarias, basta con ver las guerras del Siglo XX: la persecución de los judíos en la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Ruanda o la Guerra de Bosnia- Herzegovina, cuyo común denominador fue la persecución de un pueblo a otro con miras a su desaparición.

Por lo tanto, ha sido en los contextos que buscan la homogeneidad cultural, en los que se está en contra de la aceptación de los otros como diferentes y en cuales a partir de la justificación de la «limpieza étnica», se ha negado el derecho a la diversidad, a la tolerancia, a vivir en paz en sociedades y comunidades que si bien están cohesionadas por las mismas metas son profundamente diferentes entre sí.

Entonces por contradictorio que parezca, los valores propios de una cultura que se ejercen como mitos detrás de los ritos, se sostienen más y mejor frente a la diversidad cultural que implica una relación recíproca no hegemónica en dónde no hay una cultura que brilla o domina a la otra sino en la que puede haber un genuino intercambio que se caracteriza por ser consciente y racional. Más aún, la globalización actual, con toda la ambivalencia con la que cuenta nos lleva a observar que es ahora que podemos aceptar y reivindicar culturas distintas, con patrones de relación más horizontales y por ello mucho más humanas. 

Referencias

Barret Richard, Clothier Phil, 2013. Increasing Happiness by Understanding What People Value, The Barret Values Centre, United Kingdom, publicado en: http://www.valuescentre.com.

Bertoglio, O., 1989. Introducción a la teoría general de sistemas.  México, Limusa Editores.

British Council, 2013. Connecting Classrooms, A guide to School  Partnerships, Brochure, United Kingdom.

Checkland, P., 1993. Pensamiento de sistemas, practicas de sistemas, Editorial Limusa, México.

Dubby Georges, Perrot Michelle, 2000. Compiladoras, Historia de las mujeres, tomos: 3, 4 y 5, Editorial Taurus, Santillana, Madrid, España. 

Oakley Ann, 1972. Sex, Gender and Society, London, Temple Smith, Reprinted with new Introduction, 1985, Gower, London, England.

ONU, 1995. IV Conferencia Mundial de la Mujer, ONU, Pekin, China.

Páginas web citadas, recuperadas a Diciembre de 2013

Connecting Classrooms Program:

http://britishcouncil-ftp.co.uk/connectingclassrooms/

British Values: 

http://www.bbc.co.uk/worldservice/learningenglish/radio/specials/1412_weekender/page18.shtml

http://www.valuescentre.com/uploads/2013-01-23/UK%20National%20Values%20Values%20Assessment%20Report%20-%20Jan%2024th%202013.pdf

http://www.kwintessential.co.uk/resources/global-etiquette/uk.html

Datos sobre transparencia y rendición de cuentas:

http://www.transparencyinternational.org

Sabías qué…

1. El inglés se ha instituido como el idioma global por excelencia. Este hecho emerge desde la Segunda Guerra Mundial cuando se instala la Organización de Naciones Unidas que retoma como lengua oficial el inglés, así como los cuerpos vinculados a ella, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la UNICEF, etcétera, y otros que emergen posteriormente como lo son la OTAN,la OCDE y hasta la Unión Europea. Si bien esto emerge del hecho de que los ganadores de esa debacle histórica fueron los norteamericanos y los ingleses, también es cierto que existen muchos países en los que la mayoría de su población se habla esta idioma como segunda lengua, entre ellos: la India, muchos países de África, los Europeos, Estados Unidos, Canadá, muchas Islas del Caribe, Australia, Nueva Zelanda y otras islas del Pacífico.

Es decir que la información más importante sobre los temas globales que son tratados en estas instituciones, como por ejemplo los acuerdos sobre los derechos humanos, el cuidado del medio ambiente y la sustentabilidad, las transacciones financieras y la economía global, así como los convenios y resoluciones que tienen que ver con la paz se hacen en inglés, y si uno quiere acceder a las fuentes originales evitando así la interpretación mediática deberá aprender a leer en esta lengua por lo menos.

De hecho mucha de la información que se produce en la web aunque provenga de Japón, Alemania o Francia, se produce en inglés y si uno quiere acceder a ella puede leerla en este idioma aunque la lengua original del autor no lo sea.

Estas son las razones para aprender a hablar en inglés, van mucho más allá de la postura de que aprenderlo es parte de una dominación cultural, es más profundo que esto, por que de hecho, se puede decir que actualmente si no se habla, lee y escribe en esta lengua existen mayores posibilidades de marginación del mundo global y de la sociedad de conocimiento. Por tanto adquirir este idioma como segunda o tercera lengua es parte de las necesidades de aprendizaje del Siglo XXI.

2. El programa Connecting Classrooms que impulsa el British Council a nivel global se genera en inglés, es gratuito y todas las escuelas que deseen participar se pueden registrar libremente para acceder a sus beneficios en su página web, pero deberán contar con un maestro de inglés que pueda comprender toda la información que viene ahí y que pueda participar en esta lengua. La única limitante de este programa es que participe un docente que maneje este idioma, que quiera conectarse con otros docentes del mundo para compartir, intercambiar y trabajar con ellos para lo cual necesita hacerlo en inglés.

3. En el programa Connecting Classrooms participan 40,000 docentes del mundo con sus estudiantes mismos que se encuentran en al menos 180 países.  

4. Este programa busca conectar a los maestros de inglés y a sus estudiantes con los niños y niñas que se encuentran en las escuelas del Reino Unido o bien de los países de habla inglesa estableciendo una relación de interculturalidad y de búsqueda del beneficio común entre todos los participan. 

5. El programa Connecting Classrooms cuenta con un programa de capacitación para docentes en inglés en el cuál se abordan diversos temas de interés para ellos y ellas, como liderazgo, gestión escolar, conferencias sobre temas como matemáticas, aprendizaje en línea, aprendizaje cara a cara, y otros múltiples temas de interés para los educadores globales, mismos que además cuentan con reconocimiento oficial a nivel global, pero están en inglés.

6. Entre otros beneficios se encuentra también el hecho de que hay concursos entre las escuelas para financiar visitas recíprocas entre las escuelas por un monto aproximado de 1,500 libras esterlinas, mismas que pueden durar una semana. Se espera que estos recursos se utilicen para financiar boletos de avión, la estancia, las vacunas necesarias para el viaje o la alimentación. Estos recursos no deberán ser el total del costo de la visita, ya que los y las participantes deberán poner algo de su propia bolsa.

7. Lo único que se requiere para participar en este programa es que los docentes de inglés de una escuela a nivel primaria, secundaria o bachillerato, o bien de nivel superior quieran participar llevando a cabo intercambios con los docentes y sus estudiantes de las escuelas de otros países del Reino Unido impulsando actividades de aprendizaje conjuntas. Esto obviamente implica un compromiso que estará lleno de satisfacciones, aprendizaje y trabajo colaborativo a nivel internacional.

8. No se requiere ser una escuela privada, sino que cualquier escuela, incluyendo a las públicas pueden participar, lo único que se necesita es un docente que hable inglés y que quiera comprometerse a trabajar en este proyecto. Actualmente ya existen secundarias públicas del país que están participando y que se encuentran en Veracruz.

En los próximos artículos estaremos brindando mucha más información sobre cómo participar en este programa, así como los resultados que se alcanzan presentando experiencias de las escuelas de otros países que ya están trabajando en el mismo.

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